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Bienestar

Ríete de ti misma…siempre

Utilizar el sentido del humor para ridiculizarse a sí mismo representa un alto grado de bienestar psicológico en diversos aspectos de la vida de las personas. ¿Quieres entrar en la onda de la risoterapia personalizada?
Ríete de ti misma…siempre
Por: Redacción ALO.co

Reírse de uno mismo siguiendo el ejemplo del genial cómico estadounidense Groucho Marx, a quien se le atribuyen muchas otras frases representativas del denominado humor de autodenigración, aumenta el bienestar psicológico. Por otro lado, científicos del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento UGR han observado que las personas que emplean en su día a día este tipo de humor dirigido a obtener la aprobación de los demás a expensas de ridiculizarse a sí mismo pueden ser más felices y sociables. Asimismo, el humor de autodenigración se relacionó con una mayor supresión de la ira, aunque según los autores, “esto no implica disminuir o controlar la ira expresada hacia los demás personas”.

Risoterapia ante el espejo: cinco apuntes
El psicólogo y risoterapeuta José Elías, autor de la ‘Guía práctica de Risoterapia’, propone estas cinco ‘armas secretas’ para aprender a reírnos de nosotros mismos:
1. Protagoniza un dibujo animado. El psicólogo propone sacar de contexto la crítica interna repitiendo el pensamiento negativo, la situación que nos entristece o el mensaje nocivo que nos decimos a nosotros mismos de forma graciosa con la voz de un personaje de dibujos animados, como el Pato Donald, el Ratón Mickey u otro que nos resulte simpático y familiar.

2. Ríase de usted y de los demás. “Fíjese en las cosas graciosas y ridículas que hace la gente. En un atasco de tráfico observe cómo los conductores se meten los dedos en la nariz, tocan el claxon enloquecidos, gesticulan de manera extraña, hablan a los gritos al teléfono móvil”, dice Elías. “También puede observarse a sí mismo en esa situación: si nos disociamos y nos vemos desde fuera podemos llegar a reírnos de situaciones que antes nos agobiaban”, apunta.

3. Obsérvese sonreír. El sentido del humor tiene algo de irracional, según Elías, que propone hacer esta prueba: “Mírese al espejo y sonría de forma deliberada y persistente. Acabará poniéndose contento, la risa no tardará en llegar y comprobará que le cuesta menos dar la vuelta a la realidad con una sonrisa”.

4. Hable sin pronunciar las vocales.
“Para perder el sentido del ridículo ante usted mismo y autoprovocarse la risa en cualquier momento que lo desee, repita una frase, por ejemplo su nombre y apellidos, alto y claro, sin las letras vocales, solo pronunciando el sonido de las consonantes, hablando lo más rápidamente posible y sin pensar”, recomienda Elías.

5. Utilice el lenguaje del desierto. “Formúlese en voz alta una pregunta cómo “¿Por qué me tomo las cosas tan en serio? O ¿qué me impide reírme aquí y ahora?, moviendo los labios como lo hacen los camellos, proyectándolos exageradamente hacia fuera, hacia los lados, y pruebe darles una contestación amplia a esas preguntas con ese mismo ‘lenguaje del desierto’”, propone.

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