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Bienestar

Arte que sana y rompe fronteras

Superar las limitaciones físicas o cognitivas y convertirlas en el potencial para crear y transformar su vida a través del color y de las expresiones artísticas, ese es el verdadero valor de los protagonistas de este reportaje.
Diego Santacruz Arte que sana y  rompe fronteras
Por: Cristina Morales

Un mundo en miniatura, adornado con personajes mágicos y únicos que habitan en armonía, así es el fantástico universo interior de esta bogotana de 33 años. Cuando Lorna tenía 3 años, su mamá comenzó a notar que ella no actuaba igual que los otros niños de su edad.
“Yo no lloraba, no gritaba, era como si no tuviera emociones”, dice. La llevaron al Hospital San Ignacio y el médico que la vio en ese momento estaba desarrollando una tesis sobre niños con discapacidad.
“Él pudo determinar que tenía hipotiroidismo congénito con retardo mental leve, y gracias a este diagnóstico temprano pude comenzar el tratamiento con muy buenos resultados, porque si no se trata puede empeorar y afectar las funciones motrices de manera degenerativa”, afirma.
Pero esta condición nunca impidió que Lorna mostrara todo su potencial creativo. “Desde que estaba en el colegio, uno para niños de mi condición, me gustaba dibujar y hacer figuras con plastilina, pero fue hasta los 9 años cuando descubrí la fascinación por crear mundos en miniatura.
Primero hacía los planos en dibujo y luego comenzaba a buscar en objetos reciclados cosas que me sirvieran, un pedacito de jabón o un trozo de tela, cualquier cosa que tuviera potencial”, recuerda.Pero el afán por crear no se quedó ahí. Cuando se graduó del colegio comenzó a buscar instituciones o academias donde pudiera seguir adelante con sus estudios, y encontró la Academia de Artes Guerrero. “Recuerdo que las primeras clases que tomé fueron de pintura y no tenía ni idea de cómo usar un pincel, pero pensé: ‘Dios mío, ahora sí soy artista’”, narra.


 

 

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Aún recuerda la primera pintura que hizo, la llamó El pabellón del jardín francés y era en acrílico sobre lienzo. “Por primera vez pude definirme a mí misma como artista y me gustó mucho ese sentimiento”, cuenta. Lleva 8 años estudiando y preparándose como artista, y en el 2014 logró un reconocimiento internacional para representar al país en una muestra artística de jóvenes con discapacidad en Noruega. Además ganó un concurso nacional con una de sus obras. “Todos estos momentos me han dado pie para crear nuevas obras. Considero que los sentimientos que día a día vivimos son grandes herramientas para crear, por ejemplo, la tristeza, la alegría, la esperanza, el amor”, afirma.  Lorna o Lornita, como la conocen en la Academia, es una mujer dulce y segura, en todas sus facetas. En casa tiene claras sus funciones: “Colaboro con el aseo, llevo de paseo a mi perro Thor (bulldog francés), que es mi mejor amigo y mi compañero, ayudo con el almuerzo y después me pierdo en mi mundo, en mi taller, y me siento viva, plena; allí nada ni nadie me puede tocar”, dice. Su sueño es seguir pintando y estudiando, perfeccionando y aprendiendo nuevas técnicas. “Incluso estoy escribiendo un libro; son cuentos cortos que saco de mis sueños y creo su respectiva ilustración. Es un proyecto que va lento, pero que estoy segura voy a terminar”, concluye. Para Lorna, el verdadero concepto de la felicidad está en crear, y allí piensa moverse hasta el último día de su fantástica vida.   

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