¿Eres una buena roomate?

Puede que imagines que eres una gran compañera de piso. Si vives con alguien, es mejor que hagas est
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¿Eres una buena roomate?

1. A la hora de pagar el arriendo por partes iguales, tú:

a. Le dejas tu parte a tu roomy en la mesa de noche el primero de cada mes.
b. Le recuerdas a tu roomy el pago y recibes su parte, además de ir a consignar el dinero.
c. Le pides a tu roomy que te preste y le pagas cuando te paguen a ti, porque ya no tienes un peso a final de mes.
d. Generalmente el día que se vence tu roomy te recuerda el pago y tú vas y sacas la plata .

2. Las cosas que hay en la nevera de tu casa

a. Son para compartir, aunque seas tú la que generalmente hace el mercado.
b. No hay mucho en la nevera, pero no tienes problema en comerte el último pedazo de queso azul que tu roomy trajo el otro día, ni ella tampoco.
c. Son para compartir y entre las dos compran las cosas, sin medir nunca quién trajo qué o quién se comió qué.
d. Están divididas en cada bandeja según su dueño para evitar malentendidos. Lo tuyo es tuyo y de él/ella es de él/ella.

3. Tu roomy tiene un novio que se queda a menudo a dormir con ella. Tú:

a. Tratas de irte cada vez que él llega y le pides que colabore con la cuenta del agua si llega muy cara.
b. Eres amable con él y lo haces sentir como en casa, sin pedirle ninguna colaboración.
c. Acordaste una regla con ella para que los novios, de quien quiera que sean, solo se queden a dormir en casa tres veces por semana, aunque a veces la norma se rompa.
d. Eres muy amable con él. Incluso le das esa copia de llaves que tu ex novio te devolvió hace poco para que entre y salga.

4. Si te despiertas más temprano que tu roomate un sábado por la mañana, tú:
a. Cierras tu puerta y te aseguras de poner el volumen de la tele pasito para que él/ella no se despierte.
b. Además de no hacer ruido, esperas a que se levante para ofrecerle desayuno y lavas los platos después.
c. Te haces tu desayuno y ni siquiera le dejas café hecho. Total, cada cual con lo suyo, para qué molestar.
d. Pones la tele al volumen que sea, te secas el pelo con la puerta del baño abierta y luego te comes los tres pedazos de pizza fría que él/ella pidió la noche anterior y adora guardar para el desayuno.

5. Es jueves por la noche. Tú no tienes que madrugar al otro día y quieres seguir de fiesta con tus amigos, pero sabes que tu roomy sí madruga. Tú:

a. Los invitas a todos a tu casa, pones la música a todo volumen y te tomas el cuncho de Bourbon que su papá le trajo a tu roommate de Irlanda.
b. No invitas a nadie a tu casa ni por equivocación. Tu ley es no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti.
c. Invitas a unos cuantos nada más y te aseguras de cerrar la puerta de tu roomy al llegar para que no oiga la música. Le robas un trago de su Bourbon para ti, pero lo escondes para que la gente no se lo acabe.
d. Le pones un mensaje pidiéndole permiso para ir con dos amigos a la casa y si él/ella dice que no, descartas la idea.

6. Tu roomy y tú tienen tallas similares y calzan lo mismo. Por eso la ropa y los zapatos:

a. Pasan de armario a armario sin problema y nadie tiene que pedirle permiso a nadie para ponerse algo ajeno.
b. Están marcados con tus iniciales en la marquilla o en la zuela y cuidas que su ropa esté en su clóset y la tuya en el tuyo.
c. Siempre está disponible para ella, que se la pone siempre que quiera. Tú coges la de ella, pero le pides permiso.
d. No tienen dueño, hasta el punto de que has estrenado cosas que ella compra y ni siquiera se ha puesto por primera vez.

7. Una empleada va a limpiar la casa dos veces a la semana. Cuando necesita tomar alguna decisión ella:

a. Se dirige a ti porque así se lo pediste. Al fin y al cabo tú eres más responsable que tu roomy.
b. Le consulta siempre a tu roomy, que lleva las riendas del hogar. Tú ni te enteras si hay jabón o no.
c. Le consulta a la que esté en la casa y, aunque a veces tomas las decisiones sola y tu roomy también, se consultan sobre lo más importante.
d. Te consulta instintivamente a ti, porque te ve como la jefa del hogar. Tu roomy se encarga de otras cosas, como llevar las cuentas.

8. En la casa hay un gato de tu roomy, a la cual tú también quieres mucho. Como es de él/ella, tú:

a. Lo quieres como si fuera tuyo y a veces le das comida y lo peinas, pero jamás le limpiarías la arena, para eso está tu roomy.
b. Ni lo determinas. En realidad le vas a pedir que se deshaga de su mascota porque no soportas los pelos en el sofá ni el olor de los orines.
c. Traes un perrito que te regalaron sin consultarle a ella y nunca lo sacas a tiempo, con las consecuencias obvias. Ya verán el gato y el perro cómo hacen para convivir.
d. Eres incapaz de pedirle que haga algo con el gato a pesar de que eres alérgica. Por eso tomas un antihistamínico con tal de no causar problemas.

9. Cuando las facturas de la luz, el agua o el gas llegan:

a. Dejas que tu roomy las pague por teléfono o por Internet y ella es la que te recuerda que le debes la mitad.
b. El celador siempre te las entrega a ti y tú te encargas de mirar su fecha de vencimiento, además de dividir en partes exactas. Exactas son exactas.
c. Las pagas en cuanto llegan y, como ya sabes que a tu roomy no le pagan sino hasta el 15, a veces ni le cobras y se te olvida.
d. Las recoge cualquiera de los dos y unas veces pagas tú y otras él/ella.

10. Cuando es el cumpleaños de tu roomy, tú:

a. La/lo despiertas con un abrazo, le das un detalle y le preguntas qué quiere hacer para ayudarla/lo a organizar todo según lo que él/ella quiera. Tú pones el vino.
b. Le das tres regalos, haces una fiesta sorpresa y no solo pagas por la comida y el trago, sino que te quedas limpiando hasta entrada la madrugada.
c. Le pides que por favor no hagan reuniones en la casa, y le mandas un mail que dice feliz cumpleaños desde la oficina. Por la noche le llevas una chocolatina.
d. Le cantas el happy birthday por teléfono, aunque se te olvidó su regalo, y por la noche invitas a un parche de tu oficina a su cumpleaños.

AHORA SUMA TUS RESPUESTAS:
1. A4 B3 C1 D2
2. A3 B1 C2 B4
3. A4 B3 C2 D1
4. A2 B3 C4 D1
5. A1 B4 C2 D3
6. A2 B4 C3 D1
7. A4 B1 C2 D3
8. A2 B4 C1 D3
9. A1 B4 C3 D2
10. A2 B3 C4 D1

RESULTADOS

ENTRE 10 y 18:
Como roommate eres la persona más abusiva del planeta. Definitivamente estás hecha para vivir con tus papás o con un marido que se encargue de tu vida porque no eres capaz todavía de asumir las responsabilidades que un adulto debe asumir para convivir con otros. Es importante que aprendas a apersonarte de ciertas tareas en la casa. De todo lo que hay que hacer, empieza por lo que menos te abruma, así sea pagar una cuenta o apagar las luces. Si pones de tu parte, poco a poco puede que te compongas.

ENTRE 19 y 26:
Eres una persona de fácil convivencia, pero a veces te relajas demasiado con aspectos de la convivencia que merecen más compromiso y respeto. Tú eres ese tipo de persona que hace lo que le dicta el instinto y el corazón, y por eso es necesario que hagas el ejercicio de ponerte en los zapatos del otro (no ponerte los zapatos del otro sin permiso) para preguntarte qué haría esa persona en tu lugar, y así actuar de manera menos egoísta y pragmática. No necesariamente lo que tú crees que es cómodo, bueno y normal lo es para tu roomy.

ENTRE 27 y 33:
A ti podrían condecorarte con el premio a la roommate más complaciente del mundo y ojo: eso no necesariamente es bueno, porque tú sufres en silencio y siempre te queda la sensación de que eres mucho más buena con las personas de lo que ellas son contigo. Debes aprender a poner límites y a entregar ciertas responsabilidades para que la otra persona también se sienta útil y se encargue de algunos gajes del hogar. Si tú no sueltas las riendas, tal vez jamás consigas a un roommate tan bueno como tú crees que eres.

Entre 34 y 40:
Tú no eres un roommate, tú eres un sargento. Todo en tu vida está hecho en cuadros de Excell y vivir contigo es un suplicio, sobre todo cuando de dinero se trata. Debes aprender a relajarte un poco más, a ser más emotivo con tu roommate y a verdaderamente generar una convivencia o de lo contrario, es mejor que te vayas a vivir sola o a la milicia. Trata de abrirte un poco más hacia tu roommate y deja que a veces las cosas tomen cursos inesperados: no puedes tenerlo todo fríamente calculado.
 

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