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Cultura y Opinión

Mujeres de hierro contra el cáncer infantil

María, Patricia, Sandra y Jaidich, cuatro mujeres que enfrentaron con amor y aplomo el cáncer de sus hijos. Como ellas, cientos de mamás colombianas se llenan de valor y con su armadura más fuerte: el amor, empiezan una batalla contra esta enfermedad
Mujeres de hierro contra el cáncer infantil
Por: Richard Moreno Castañeda

 “Se me acaba la vida de solo pensar que mi hija se irá pronto”, “Pensé que no tenía más esperanza, vi muerta a mi niña”, ““Mamita, yo no me quiero morir”. Me partía el corazón cuando mi niño me decía eso”. Estas son algunas de las frases de las experiencias de vida narradas por algunas madres durante el taller liderado por Sara Isabel Ávila Rojas, psicóloga y coordinadora del programa de padres, de la Fundación Colombiana de Leucemia y linfoma. Un encuentro que se realiza para orientarlos y hacerles sentir que no están solas. Según Yolima Méndez Camacho, psicóloga y presidenta del OICI (Observatorio Interinstitucional de Cáncer Infantil), la incidencia anual de cáncer pediátrico para Colombia, se estima en alrededor de 2.200 nuevos casos, “La gran mayoría son leucemias, porque el cáncer más presente en la niñez son las leucemias agudas” añade. (Vea también: Testimonio de dos colombianas con cáncer de ovario)

María del Tránsito y Angie Daniela Báez
Diagnóstico: Leucemia
Abuela e hija, ella dos se han fortalecido luego de haber pasado por uno de sus peores momentos, aferradas a la vida y dispuestas a luchar hasta el cansancio enfrentaron todo tipo de pruebas para salir adelante “Un 6 de junio, exactamente hace tres años, mi nieta se levantó a las 5 de la mañana con mucho dolor en las piernitas, se sentía cansada y comenzó a v omitar coágulos de sangre. A ella ya la habíamos llevado al médico porque tenía los ganglios inflamados, pero no nos dijeron nada. Mi hija estaba desesperada y casi se enloquece cuando nos dijeron que se trataba de Leucemia. Luego inició esta batalla y mi pequeñita duró casi tres meses muy mal, ni siquiera podíamos verla, después de eso se recuperó pero tuvo una recaída y se le inflamó la garganta, se brotó por dentro, una vez más la vimos muerta, yo me aferraba a Dios y le pedía que hiciera con ella lo que fuera su voluntad. Hoy es una niña sana, aunque le cuesta mucho mover los brazos, ya está mucho mejor. Los días que vivimos no se los deseo a nadie” Añade María.

Yo tenía 17 años, era muy joven e inmadura, cuando me dijeron que tenía Leucemia no sabía de qué me estaban hablando. Recuerdo que mi mamá y mi abuela se pusieron muy mal. Yo estaba muy confundida, no pensé que fuera tan grave. Yo decía, pues que me hospitalicen y ya, pero no sabía todo lo que venía para mí. Me hicieron una transfusión porque ya no podía ni caminar, me daba taquicardia y me fatigaba mucho porque no tenía sangre en el cuerpo, sentía que me estaba apagando de a poquitos. Los médicos me explicaron el proceso y la verdad no me imaginaba que fuera tan duro, yo pensé que me iba a morir. Hubo un momento en el que no me quería hacer el tratamiento, hice pataleta porque imaginarme sin pelo me ponía muy mal. Finalmente accedí, porque no soportaba ver a mis papás y a mi abuelita sufrir por mí, ellos siempre estuvieron ahí conmigo, entonces entendí que tenía que batallar, el problema era mío y de nadie más. Llegué a pesar 34 kilos, también me aplicaron morfina y hubo momentos en los que quería rendirme, pero no lo hice. Maduré a la fuerza, todas las cosas buenas y malas que viví con esta enfermedad me hicieron más fuerte, aprendí a conocerme y nos unió más con mi familia”. (Vea también: Las Estrada: tres hermanas que luchan contra el cáncer)

 

Patricia Mora y Valeria Gómez
Diagnóstico: Leucemia
Patricia es madre soltera, trabaja en una ferretería y tiene dos hijas, Valeria (15) y Juliana (13), siempre ha sacado adelante a sus pequeñas, es una mujer luchadora y trabajadora incansable. Como muchas que inician esta batalla, nunca pensó pasar por una experiencia tan difícil. “A Vale le diagnosticaron leucemia y la vida nos cambió. Al principio fue muy duro para nosotras, fue una noticia que no nos esperábamos, a pesar de que era una leucemia de bajo riesgo, a Valeria se le reportó como alto porque se la pasaba hospitalizada. Empezamos el tratamiento y fue muy difícil, la niña sufría mucho por no seguir estudiando, ella lloraba y decía “mi estudio, yo quiero terminar mi año”, hablamos con el pediatra y le dio la oportunidad de continuar sus estudios con muchas precauciones. Gracias a Dios, ella terminó su bachillerato. Ahora estamos muy felices porque hace 15 días le dieron de alta, hoy tuvimos cita con un médico particular y le fue muy bien. Eso sí, tiene que tener mucho cuidado para que no vaya a tener una recaída”.
 

Sandra Angarita y Andrés Felipe Ramírez
Diagnóstico: Leucemia
“Mi hijo se enfermó a los10 años, empezó con un dolor en la garganta, lo llevamos al médico y nos dijeron que era una amigdalitis aguda, le recetaron unos medicamentos y nada más. Días después se le inflamó el hígado y dijeron que era una hepatomegalia (agrandamiento del hígado), duramos en el hospital como cinco días y estando allí le dio neumonía, empezó a hiperventilar, estaba muy mal, yo no sabía qué hacer. Le hicieron un examen de sangre y resultó que tenía muy baja la producción de glóbulos blancos y rojos, y también las plaquetas. Luego me dijeron lo peor, que mi niño tenía cáncer. Estaba muy desesperada, mi hijo era quien me daba ánimo, cuando tenía que ser yo la que se lo diera a él. Él me ha dado una lección grandísima porque yo no podía contener mis lágrimas frente a él.

Me decía: “mamá tranquila, cálmate, todo va a salir bien”. Tuvo una recaída y lo trasladaron a cuidados intensivos, estaba muy mal, lo tenían con suero, transfusión de sangre y el médico nos dijo “papitos lo vamos a dejar aquí en cuidados intensivos porque el niño en cualquier momento se puede ir”, yo quería morirme, pero mi hijo estaba muy tranquilo y muy seguro, me decía: “mira mamá yo sé que Dios no me va a llevar todavía, ya le pedí que no lo hiciera”. Su proceso fue evolucionando, pero durante un tiempo, todos los días se le inyectaba morfina. Me decía llorando: “mamita me duele mucho”, luego de muchos pinchazos y un poco más estable me dijo “consígueme unas muletas”, a los tres días empezó a caminar y dijo que quería una bicicleta, aprendió a montar rapidísimo. A pesar de todo lo que pasó, siempre quería estar jugando”. (Vea también: 15 ingredientes anticáncer)

 


 
 

Jaidich Meza Martínez y Janny Giselle Hernández
Diagnóstico: Leucemia tipo b
Mi hijita tiene 8 años y fue diagnosticada hace ocho meses, estuvo en cuidados intensivos durante un mes y pensé que se me iba a ir. Gracias a Dios recibió muy bien el tratamiento. Durante su hospitalización adquirió varias infecciones que le afectaron los riñones, una quimio le afectó las piernitas, pero gracias a Dios ya está caminando mejor, estuvo en silla de ruedas. "Me ha dado muchas enseñanzas de vida, a pesar de ser una niña, es muy fuerte, nunca la he visto triste desde que empezamos este proceso, siempre tiene una gran sonrisa en su rostro y ese es el mejor regalo para mí. Le doy gracias a Dios porque me está ayudando a superar esto".  

 

 

El drama del cáncer infantil en Colombia

Esta es una de las enfermedades que más probabilidades de cura tiene, si el diagnóstico es dado a tiempo. Se estima que en países desarrollados, hay un porcentaje del 80 o 90 por ciento, de que los niños con leucemia aguda (la más común en los niños) se curen. Según lo investigado, de 100 casos, 80 o 90 salen adelante. Sin embargo, en Colombia el panorama no es el mismo, la tasa de mortalidad es alta y únicamente el 50 por ciento de los menores diagnosticados, salen victoriosos. “Estamos muy lejos en comparación con los indicadores de supervivencia de otros países y eso es muy preocupante. Esa fue una de las principales razones por las que se le dio vida al OICI (Observatorio Interinstitucional de Cáncer Infantil)” añade Yolima Méndez, su directora.

 Para saber más: www.funleucemialinfoma.org

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