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Cultura y Opinión

Geraldine Pomato: En tiempo de San Valentín: el amor líquido (*)

(*) Este concepto, planteado por el sociólogo Zygmunt Bauman, se refiere a una realidad que vivimos de manera cada vez más frecuente en esta época: vínculos frágiles, efímeros y carentes de verdad.
Juan Manuel Vargas
Geraldine Pomato: En tiempo de San Valentín: el amor líquido (*)
Por:

Por: Geraldine Pomato

El amor líquido tiene su raíz en la falta de autoestima y da lugar a la incapacidad de muchos de establecer un vínculo comprometido. Hoy en día, muchas relaciones son conexiones, como dice Bauman. Pero esto no tiene que ver con la tecnología ni las redes sociales; es una mezcla de nuestra vida capitalista (usar y desechar) y la inmadurez de establecer lazos adultos. Mucho individualismo que busca satisfacer necesidades puntuales.

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Se refiere a ese sentimiento que se escapa de nuestras manos, inestable, carente de solidez, flexibilidad y hechos. Amistades o parejas que nacen en las redes sociales, relaciones que se terminan presionando el botón de bloquear y refugiándose en la mayor zona de confort de la actualidad: detrás de una pantalla donde no se da la cara, como sí hacían los abuelitos, no solo porque no tuvieran otra alternativa, sino porque es la forma madura, adulta y humana de interactuar.

Desaparecer y dejar de responder es una simple característica que evidencia la inmadurez. Es lo que hoy se llama ‘ghosting’, una práctica común entre los adolescentes para terminar una relación de pareja, y a la que los adultos inmaduros también recurren. Quienes eligen el ‘ghosting’ evitan una conversación para dejar las cosas claras. ¿Suena a dureza de corazón, cierto?, pero es el “amor” que muchos viven hoy en día, que de sentimientos no tiene nada. Los seres humanos no somos bienes de consumo que nos volvemos obsoletos como cualquier teléfono celular. Tenemos sentimientos y esta carencia de empatía no es más que una aberración marcada por la satisfacción inmediata y el narcisismo.

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Cada vez más personas, ante la ausencia de afecto propio y la incapacidad de sentirse merecedoras del mismo, van por la vida ofreciendo ese sentimiento líquido a otros. Pero sin haber trabajado en ese merecimiento, solo logran acabar salpicando de inseguridad a aquellos con quienes se vinculan y a quienes desechan como “cosas”. La vinculación de seres inseguros y de baja autoestima con otros sanos vuelve al amor líquido como un cáncer que se esparce por toda la sociedad. Un Big Bang destructor del verdadero sentimiento si no se detecta o frena a tiempo.

Ante el miedo a fracasar, la salida más fácil es presionar el botón eyector y huir hacia la siguiente víctima que satisfaga necesidades puntuales para volver a comenzar el ciclo de nuevo. Pues una relación más profunda implicaría sumergirse en el miedo a ser herido y eso es algo que los carentes de autoestima no quieren enfrentar. Por eso el amor líquido es fugaz y no dura sino un suspiro. Cuando este tipo de personas logran que sus lazos duren más, casi siempre se trata de patrones tóxicos: el inseguro se empareja con el obsesivo, quien regaña, cela, reclama, persigue. Uno huye, el otro persigue. Así, el inseguro se siente querido, pues confunde ese exceso de atención-obsesión-control con amor; pero eso deja de llenarlo tarde o temprano. Como dice Bauman, toca encontrar el equilibrio entre la libertad y la seguridad, a lo que yo le agregaría confianza en uno mismo y en el otro, la que es indispensable para que esa libertad se dé.

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Aprende a identificar este tipo de personalidades

Si te promete bajar la luna al principio, pero luego comienza con juegos como dejar de responder un día, aparecer otro o dejarte en 'visto', termina a tiempo; entraste en una zona donde está utilizando este juego para ver tu nivel de involucramiento.

Falta de iniciativa propia para hacer planes en pareja.

No recuerda cosas que tú le cuentas o pides, pues vive en su propio mundo.

No es capaz de ponerse en el lugar del otro. Suele ser insensible y no tiene ganas de escucharte si estás triste o enferma.

Negación: si habla de sus anteriores relaciones como algo que pudieron superar fácil (sin darle mucha importancia), recuerda que puede hablar así de ti en un futuro.
Fantasea, habla mucho, pero no concreta.  

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