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¡Caro Cruz no se detiene!

A propósito de su cumpleaños número 39, hablamos con una de las mujeres más queridas por los colombianos. De su faceta como mamá, de su rotundo éxito como empresaria, de los amores de su vida y de lo que viene para su vida.
Hernán Puentes
¡Caro Cruz no se detiene!
Por: Sandra Paola Real

En medio de los pasillos de la Fundación Enrique Grau y luciendo unos coloridos y sexis looks de aires setenteros, captamos a la bella Carolina Cruz en una inolvidable sesión fotográfica. No podía ser otra, la mujer que más portadas suma a lo largo de todo este tiempo en la Revista ALÓ. Ella es la elegida para seguir celebrando nuestro rediseño y nuestros 30 años de vida. Aquí, Carolina rememora su historia a través de nuestras páginas y proyecta cómo le gustaría verse en las siguientes tres décadas, esta vez como feliz abuela de “¡muchos nietos!”.

Acabas de celebrar un nuevo Día de la Madre al lado de tu precioso Matías. ¿Cómo defines este amor que te produce ver crecer a tu niño?
Es un amor indescriptible. Sentir cómo poco a poco se va volviendo más personita me genera sentimientos encontrados, ya que amo que quiera descubrirlo todo, pero me da guayabo sentir que cada vez es menos bebé y es más niño. Creo que nunca había sentido la posibilidad de dar la vida por alguien; lo veo y me parece mentira pensar que es mi hijo. Dios es perfecto.
Todos los días te sorprende con más cosas... ¿Cuéntame, de esta etapa, qué es lo que más te estás disfrutando?
Me estoy gozando el que ya está que camina, las conversaciones encontrándole sentido a todo y uniendo palabras, además de reconocer el sonido de un animal, las personas que nos rodean... mejor dicho, amo nuestro día a día, pero también el saber que puedo compartir todo el tiempo del mundo a su lado, pues la independencia me ha dado esa posibilidad. Me encanta sentir que me necesita y que cuando dice “mamá” puedo morir de amor lentamente.
Como siempre, no paramos de verte en campañas... ¿Cuál es el secreto para mantenerte vigente? 
Creo que el secreto es hacer las cosas con pasión, respeto, responsabilidad y mostrarme como lo que soy, una mujer real, como cualquiera. Ahora que soy mamá me siento más real que nunca. Nuestros hijos son maestros que llegan a enseñarnos a valorar lo verdaderamente importante. La sencillez de la vida y sus oportunidades nunca las había valorado tanto como ahora que está mi hijo. 

Estas fotografías nos dejan ver a una mujer sumamente bella y empoderada... Cada vez estás más linda. ¿Cuál es tu rutina para mantenerte así de divina?
Creo que mi hijo y mi familia me hacen sentir plena, segura, realizada. Ser madre me ha enseñado a sentirme bella desde adentro hacia afuera. Ya he chuleado muchas cosas en mi vida, ahora solo quiero sentirme más vital, con mucha energía y joven para disfrutar a mi hijo. Hoy, a mis 38 años, me siento más fuerte que cuando tenía 20.
Estás con un cuerpazo increíble. ¿Cómo lo lograste?
La verdad es que estoy entrenando con Manu Molano. Desde hacía unos meses quería empezar con él, pues es un duro en este tema y variar el entrenamiento, ya que el metabolismo se acostumbra a lo mismo y se estanca. Los resultados me tienen feliz, además estoy más empeliculada que nunca.
Arrancaste el 2018 llena de trabajo. ¿Qué planes tienes para el segundo semestre? 
Ahora estoy manejando mi empresa yo solita, acompañada por un grupo de mujeres maravillosas que me están ayudando a sacar adelante este proyecto que está cumpliendo 15 años. Mi familia ahora está en busca de otros sueños… Es hora de verlos volar y que construyan su vida. Esto me demanda mucho tiempo, además de seguir siendo la imagen de varias marcas comerciales y metiéndole la ficha al canal de YouTube, que desde junio estará dedicado al emprendimiento y a ayudar a muchos jóvenes que quieren lanzarse a lograrlo. En redes hay mucho de lo mismo, eso aburre a la gente, por eso tomé la decisión de abarcar otros temas que son necesarios para el emprendimiento. 

¿Cuándo volveremos a verte en televisión?
Siempre tengo dos proyectos con Caracol que adoro, Colombia’s Next Top Model y el Festival Internacional del Humor, vamos a ver cuál se desarrolla este año; ambos son maravillosos y muy agradecidos, el público los ama y yo más.
Te ha ido muy bien con tu línea de zapatos, ¿sueñas con diseñar una línea de ropa? 
Sueño con muchas cosas y vienen proyectos muy lindos que están a punto de desarrollarse. La línea de zapatos es una locura, ya llevamos 8 años de la mano de Calzatodo y solo puedo decir gracias a todas esas mujeres que han confiado en nosotros y que de nuestra mano nos ayudan a construir país. 
En este punto, estando más allá del bien y del mal, ¿te importa lo que otros piensen de ti? 
Cada día me importa menos. Ahora mi prioridad es mi familia; lo que ellos piensen es lo único que importa y amo sentirme así, segura y plena. 
¿Sueles leer las críticas sobre tu trabajo? 
Con el paso de los años mucho menos, pero lo he hecho. Algunas las recibo con amor, esas que son hechas con respeto... las otras, se las lleva el viento. 
¿A estas alturas, cómo te enfrentas a la fama, al éxito? 
Con seguridad y con la claridad de saber que esto no es para siempre. Ahora solo me preocupa ser un buen ejemplo para mi hijo y familia, construir para tener tranquilidad. 

¿Después de tantos años en el medio, aún te funciona tu radar para detectar a ese tipo de gente que se acerca a ti por interés? 
La verdad, me falla y me sigue fallando, ¡uff!, me paso de confiada, pero bueno... solo me da tranquilidad que he hecho las cosas bien, desde el amor, y esos que no lo han valorado en el momento terminan arrepintiéndose. He conocido mucha gente que se ha acercado a mí y a mi empresa con la intención de cuidarme y hoy en día no están; la fama y las ganas de poder fueron alejándolos poco a poco. Pero mejor; quiero a mi lado gente parecida a mí, o por lo menos que vean la vida como yo la veo, que actúen desde el amor. 
¿Quién te inspira? 
Antes de Matías, muchas personas y el agradecimiento a Dios por tanto; hoy... ¡Dios y mi hijo! 
¿A quién le pides consejos?
A mi mánager, Tatiana Zuluaga, que es mi amiga, es un ángel en mi vida, a Lincoln y a mis amigas, las reales, que son pocas. 
Hay algo que te caracteriza y es tu humildad. ¿Qué te hace mantener los pies en el suelo? 
La realidad de saber que no soy más que nadie, que el mundo da muchas vueltas, hoy estamos bien, mañana no sabemos cómo... Este valor de la humildad es el que más le quiero inculcar a Matías, que sea buen ser humano, eso es lo que importa.

 

 Has logrado construir una relación muy linda y estable con Lincoln. ¿Cómo lo lograste?
Creo que ha sido un trabajo de siembra. Los dos hemos aprendido a entender cuáles son nuestras prioridades, y aunque no somos la pareja perfecta somos reales, auténticos, hemos aprendido a ser el equilibrio el uno del otro, allí está la clave, a respetarnos los espacios y a entender que no tenemos que ser idénticos para funcionar, solo equilibrar lo que es cada uno.
El viaje para estudiar inglés juntos terminó siendo la mejor elección de tu vida…
Sí, pasamos bomba. Aprendimos poco (risas), pero crecimos mucho como pareja, fue un parche. Además, Cincinnati es espectacular.
Cómo defines su bella relación. En la entrevista pasada me contaste que pensaban celebrar el amor, ¿aún lo tienes en mente?
Lo celebramos todos los días de nuestras vidas al lado de nuestro regalo de Dios, Matías. Para nosotros el tema del matrimonio es más una exigencia de la sociedad, no nos quita el sueño ni tampoco nos interesa quedar bien con nadie. Somos felices así y eso es lo que nos importa.

Después de disfrutarte tanto esta faceta maternal, ¿planeas tener otro bebé?
¡Qué dicha otro chiquitín! No queremos dejar a Matías solo; los hermanos son la mejor herencia de nuestros padres, así que si se da, sería lo máximo.
Eres la inspiración de muchas mujeres, ¿cómo defines el empoderamiento de las féminas de hoy en día?
Las mujeres somos unas berracas, unas guerreras, pero sufrimos de un defecto tenaz: la envidia... ¡Uff!, qué necesidad de criticarnos, juzgarnos, atacarnos, en fin... Siempre he dicho que si las mujeres nos uniéramos y respetáramos más, haríamos maravillas en esta sociedad que tanto necesita de nuestra sensibilidad.  
 

 


 

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