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El regreso triunfal de Catalina Maya

Desde su casa, en pleno corazón de Miami, la espectacular modelo de 38 años nos contó cómo disfruta de uno de los mejores momentos de su vida. Recién casada, en compañía de sus hijos y asumiendo con pasión su rol como empresaria nos reveló todos los detalles
Hernán Puentes
El regreso triunfal de Catalina Maya
Por: Sandra Paola Real

Su cara y su cuerpo parecen esculpidos a mano. Está linda, mucho, mucho más linda que a los 17 años. Si tiene arrugas, están muy bien maquilladas. Si alguna vez tuvo una espinilla, no ha quedado marca. Está vestida de negro para la portada, como si fuese camino a una fiesta. Porque de eso se trata esta sesión de fotos. De glamur, celebración y de un regreso arrasador de la bella Catalina Maya.

¿Cómo recuerdas esa primera portada?
Fue en Aruba, muy bonita, después de que hice los cuadernos para Norma. El director de la época (Francisco Daza) me llamó y me convenció, y gracias a esa portada vino el boom mediático. Después hice otra con Ana Sofía Henao, pero la primera es inolvidable.
¿Cómo era tu vida en ese momento?
Recuerdo esa epoca con mucho cariño y gradecimiento, veía el modelaje como algo serio, era muy disciplinada, pero mis padres me exigían que debía terminar el colegio y sacar buenas notas. Empecé a modelar a los 12 años, hice varias campañas y comerciales y como a los 17 me llamaron a hacer un casting de Palmolive, buscaban una mujer de 25 años, pero me escogieron, y ahí me disparé. Cuando hice las fotos para los cuadernos de Norma, al lado de Natalia París, esto dejó de ser un hobby para convertirse en una carrera.
¿Tus padres te apoyaban?
Soy la menor de tres hermanas, nací cuando ellas ya eran adolescentes, entonces tuve tres mamás. En mi casa me cuidaban mucho, estudiaba en un colegio de monjas y mis papás me exigían estudiar si quería modelar... Como soy pegada del piso, apenas mido 1,67, no hacía mucha pasarela, pero sí alcancé a grabar como 360 comerciales y a trabajar con todas las marcas. Era muy comprometida, llegaba temprano y nunca le quedé mal a ningún cliente.
Eran plenos años 90, en los que el narcotráfico estaba muy ligado con el modelaje. ¿Nunca recibiste una propuesta oscura?
Fui manejada por Informa toda la vida y luego por mi hermana mayor, Mónica, quien se convirtió en mi mánager. Nunca tuve ningún ‘linke’ con ese mundo porque estaba protegida, pero no juzgo a quienes sí lo hicieron porque cuando uno empieza en este negocio se deja deslumbrar... Convencer a una niña de 16 o 17 años es muy fácil, te proponen muchas cosas que te parecen ¡guau!, la campaña de tu vida, relojes, viajes, etc.

¿Cómo veías el tema?
A mis hermanas les tocó el tema del narcotráfico duro. En esa época no había celulares, ni beeper, era peligroso y en Medellín explotaban bombas todo el tiempo. Crecí con mucho repudio hacia el tema. Con mi compañera de trabajo, que era Ana Sofía Henao, nunca estuvimos expuestas a nada, éramos de las poquitas a las que no podían llegar. Años después, acá en Miami, conversé con uno de esos personajes, quien me decía: “Ustedes eran las más juiciosas, nunca pudimos contactarlas”. No juzgo, pero no nos invitaron a un fin de semana a Cancún, no recibimos regalos sorpresa y nuestros amigos eran universitarios como nosotras. Yo era más bien despalomada.
¿Cómo fue eso del desfile que te propusieron hacer en una cárcel?
Un día me llama una señora, que todavía anda por ahí rondando en Bogotá, y me dice que en una cárcel había un personaje, un hombre que estaba muy deprimido y que para alegrarlo quería hacer un desfile, que era algo social. Yo era una niña, por eso le di el teléfono de mi hermana Mónica, quien terminó insultándola. Me explicó que lo que quería esa señora en realidad era que visitáramos a un narco junto con varias modelos... Menos mal siempre tuve la protección de mi familia.
Ustedes terminaron dándole otra cara a la profesión.
Totalmente. Veníamos de una generación en la que no era bien visto ser modelos, éramos señaladas, para mi papá era terrible, pero nuestra generación le dio un vuelco y empezamos a trabajar juiciosas, todas íbamos a la universidad, teníamos buenos amigos, éramos muy familiares y nos movíamos en un círculo sano.
Te fuiste del país en el mejor momento de tu carrera...
Sí. En el 2005 me fui de Colombia, empecé mi relación con Adrián (Fernández) muy chiquita, apenas tenía 20 años, nos casamos y me fui a vivir a Arizona. Mi sueño siempre fue ser mamá. Mis papás llevan 52 años casados y me encantaba la idea de pasar el resto de mi vida al lado de mi esposo. Allá nacen mis hijos y luego vivimos en Suiza, las cosas se pusieron complicadas y terminamos separándonos y nos trasladamos a Miami; desde allá hacía cubrimientos para La W y era madre 24/7.

¿Qué tipo de madre eres?
Soy mamá 24/7, la misma mamá de la que me quejaba. Soy muy estricta, cansona, metida en el colegio, los llevo a las actividades y serlo es mi prioridad. Soy cantaletosa y me encanta, soy rigurosa, en mi casa los horarios existen, soy firme, pero amorosa.
¿Cómo describes a tus niños?
Valentina está entrando a la época del pellizco, tiene 11, pero se cree como de 16. Es muy disciplinada y estudiosa. Niko es más bebé, muy juicioso, bueno para los deportes, pero no tan riguroso con los deberes escolares. Son buenos niños.
¿Por qué terminaste separándote?
Me separo porque aun sabiendo que Adrián es un excelente hombre, las cosas no funcionaban, estaba muy joven y no era lo que quería en su momento. Mi relación no era buena y me fui a Miami. Yo no quería que mis hijos estuvieran lejos de su papá y él también se fue a vivir allá.
¿Estabas triste?
Me dio duro, pero era lo mejor, entonces me dediqué a mis hijos, a llevarlos a sus cursos, a criarlos, a estar con ellos todo el tiempo... me enfoqué en ser mamá. Trabajaba también impulsando marcas colombianas en Estados Unidos. Me encantan la ropa, los accesorios y abrí las puertas de mi casa para hacer bazares con marcas que me encantaban; tenía los contactos, los clientes y empezamos a vender. Empecé con 50 personas y a lo útimo, en noviembre del año pasado, asistieron 2.500 personas. Ha sido una forma de impulsar nuestro talento en Estados Unidos.
¿Cómo llegó la propuesta del reality?
En junio del año pasado, me llamó Juan Esteban Sampedro y me preguntó que qué estaba haciendo y me propuso el programa. Yo lo conozco a él desde hace mucho tiempo porque Catalina Gómez fue mi mejor amiga toda la vida, fuimos juntas a nuestro primer casting. Me dijo que me querían y me pareció fantástico, pero me angustiaba el tema de los niños. Adrián me apoyó con el cuidado de los niños y me lancé a estar en pantalla de nuevo.

¿Cómo describes la experiencia?
Superó mis expectativas; no me imaginaba la magnitud del programa. Para mí, era un reto espectacular porque nunca había tenido una agencia, pero por muchos años trabajé en ese mundo. Escogí a mis chicos y les dije que desde el comienzo teníamos que estar ‘focus’, que el respeto y la disciplina eran muy importantes, y el resultado ha sido increíble. Se vienen muchos más retos y el programa ha sido maravilloso.
Después de esta experiencia, ¿cómo ves el negocio del modelaje actualmente?
La verdad es que corroboré lo importante que es tener el respaldo de una agencia para poder trabajar segura y protegida en este mercado. Me preocupa mucho el tema de las modelos de redes sociales, son una cantidad de niñas lindas que se han dedicado a trabajar de una manera informal y se están exponiendo mucho. El peligro es que se pueden encontrar con un trabajo que no era, con pagos que no llegan... Es un riesgo innecesario y las niñas de hoy en día no lo ven.
¿Cómo fueron las grabaciones?
Espectaculares. Días de grabaciones larguísimos, con una producción impecable y un apoyo muy bonito. Empecé trabajando con unos chicos que no conocía, pero a los que les veía mucho talento. Yo no era competitiva y a partir del primer programa se me despertó... Fue maravilloso y lo que van a ver es espectacular. A mis chicos empecé a quererlos a la semana y el trabajo para ganar los retos es muy bonito...
A veces, los realities tienden a editar mucho las grabaciones. ¿Cómo has visto este tema?
La edición es un tema complicado, pero en este programa ha sido totalmente real. Solo se nos fueron las luces en el primer programa con alguien de mi equipo y tuvimos el impasse con Pilar Castaño, pero el regaño fue muy merecido. Ella es maravillosa, tranquila, pausada, toda una dama.
¿Fue muy duro estar lejos de tus hijos?
Me fui por casi dos meses, fue difícil, pero estaba feliz de volver al país y de mostrar una faceta que nunca había vivido y compartir con las otras dos directoras. Claro que me hizo mucha falta la familia, pero menos mal Felipe fue a visitarme seguido y me llevaba a los niños. Manejamos la logística desde allá y no me dio tan duro.

¿Qué te dice la gente en redes?
Encontrarme con Belky y Carolina fue superbonito, con los chicos de mi agencia igual, y valoro mucho los mensajes y el cariño de la gente, es muy lindo. Me siento muy agradecida, pues me fui del país en el tope de mi carrera y volver a sentir el amor de la gente es hermoso.
¿Qué nos puedes adelantar del programa?
La agencia apenas está empezando. A medida que van pasando los capítulos me sigue yendo muy bien y lo más importante era el mensaje que queríamos dar, que somos una agencia abierta, recibimos a gente real, no perfecta, que cualquiera puede ser modelo, que todos son aceptados: los morenitos, los blanquitos, los lindos, todos. Solo se necesitan ganas.
¿Qué fue el meme de las orejas?
Me mandaron una foto diciéndome que yo me pegaba las orejas; obviamente lo postié y sí, es verdad, soy orejona. La perfección no existe, también soy nalgona y caderona y tengo papada. No me da pena decirlo, soy de carne y hueso. Cuando estás grande ríes de tus defectos y ya.
Un amor que movió su mundo
¿Cuándo aparece Felipe en tu vida?
Luego del divorcio estuve sola por tres años. Me fui de viaje a Las Vegas con Claudia Bahamón, que es como mi hermana, queríamos ir al concierto de Marc Anthony y empezamos a buscar tickets, pero eran absurdamente caros, entonces me acordé de que había conocido al mánager, le escribí y nos invitó. Desde ese momento nos enamoramos, nos flechamos y a los seis meses nos casamos.
Vea también: “Nunca estuve expuesta al narcotráfico” Catalina Maya 

¿No te dio miedo que la relación fuera tan rápido?
La verdad es que fue algo tan fuerte que al mes se lo presenté a mis hijos. Se trató de un amor único, los dos nos enloquecimos de amor. Al tiempo ya estábamos viviendo juntos y con mis hijos y recibiendo a sus niños también en la casa.
¿Qué fue lo que más te gustó de él?
Que es un hombre muy apasionado, amoroso, trabajador y un papá único. Felipe también tiene dos hijos, Luca y Paloma, y nos encontramos en un momento en el que sabíamos qué no queríamos de una relación y me cambió la vida... Vino a darle vida a mi vida.
¿Estás en las nubes?
Completamente. Felipe me impulsa a hacerlo, me lleva, lo hace. Él llegó a mi vida a refrescarme y a mostrarme una nueva forma de existir. Somos compinches, amigos, todo.
Cuéntanos del emprendimiento que inicias.
Monté la empresa con Felipe, y como a mí me encanta la belleza y he probado todos los productos, sacamos uno para las ojeras y otro para refrescar la piel con efecto lifting. Pensamos que el reality era la plataforma perfecta para lanzarlos y desarrollamos todo. Él encamina mis sueños y me empuja.

¿Cómo es la vida con cuatro niños en casa?
Espectacular. Hay peleas, gritos, relajo, pero mucho amor.
¿Te gustaría ser madre de nuevo?
No. Apenas empezamos juntos llevé a Felipe para que se operara, pues ya no queremos más bebés. Ya tenemos cuatro niños, Valentina (11), Niko (10), Luca (9) y Paloma (6).
¿Cómo fue tu boda?
El matrimonio fue en la playa, con 50 personas, amigos íntimos y la familia. Hicimos una ceremonia con un reverendo, quien nos dio la bendición, e hicimos una fiesta hasta la medianoche y un after party en la casa hasta la madrugada. Los preparativos fueron muy bonitos. Yo ya había pasado por el querer ser una princesa en mi boda anterior, ahora quería verme muy cómoda y real. Los vestidos me los hicieron Jorge Duque y Johanna Ortiz. Fonseca nos compuso y cantó una canción, Lo que nadie sabe, y para los niños fue maravilloso, pues llevaron las argollas y las arras, todo muy lindo.
Ya son tres años juntos, ¿cómo vislumbras el futuro?
Siempre le pedí a Dios que me permitiera ser feliz, y la vida no se queda con nada. Pedí que me mostrara el camino y lo hizo. Solo tengo que decir gracias, pues la vida es justa. Me veo envejeciendo a su lado y siendo muy feliz. Seguiré siendo mamá, esposa y la misma vieja descomplicada, chistosa, tranquila, despistada y con proyectos. 

 

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