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Desde su casa, Claudia Bahamón y su familia gritan… ¡NO TE RINDAS!

La carismática presentadora nos invitó al majestuoso jardín de su casa, en Los Ángeles, para revelarnos su sentir en estos días de confinamiento. posa junto a sus hijos, su madre y su mascota, rodeada de la naturaleza, para sumarse a nuestra cruzada de positivismo.
Andrés Oyuela Desde su casa, Claudia Bahamón y su familia gritan… ¡NO TE RINDAS!
Por: Sandra Paola Real

Llevamos dos meses largos de confinamiento y la presentadora Claudia Bahamón (41) confiesa que a veces no recuerda qué día es, ni la fecha; solo sabe que estamos en mayo y que estos días se le han hecho eternos…En su casa, ubicada en una bellísima zona rodeada de bosques en Los Ángeles pasa la cuarentena junto a sus hijos Samuel (12) y Luca (8), su esposo, Simón Brand (49), y Uva, su perrita. Como todos, ha tenido días buenos y días malos. En familia logran tener armonía para que no estalle la revolución, pues, siendo sinceros, en estos días de reclusión obligada con otras personas, a pesar de que sean miembros de nuestra familia, resulta a ratos frustrante y agobiante para todos.Claudia pasa sus días entre las tareas de la casa, las comidas, la limpieza, hacer mercado cada dos semanas, el home school de los niños y sus deberes y exámenes, y le queda muy poquito tiempo para ella, tan solo unas cuantas horas que le exprime al día para poder generar su contenido digital. ¿Te suena familiar?

El contraste temporal que se ha creado en esta época de covid-19 nos ha generado muchos desafíos, y a las madres, el gran corazón de nuestras casas, algunos momentos de desesperación doméstica. ¡Tranquilas! No nos convierte en malas mujeres o en pésimas amas de casa el aceptar que esta época ha sido muy dura. “¡Ya quiero que se acabeeeeee y poder salir a la calle a abrazar a la gente!; me hace falta ese contacto con los otros”, grita la preciosa opita. Por eso quisimos rendir un homenaje tanto a Claudia como a las miles de mujeres y madres que en estos últimos meses hemos sido casi una especie de superheroínas, ya no vestidas con tacones e impecablemente bien arregladas, sino que lucen ropa holgada y cómoda y muy poco o casi nada de maquillaje. “Un aplauso para todas las mujeres que, al igual que yo, viven un balancín de emociones. Y algunos días desean que su príncipe azul vuelva a convertirse en sapo y buscan consuelo en la comida (o en el vino)”, revela entre risas.


El confinamiento es una situación rara para los seres vivos, aunque la nuestra ha de considerarse privilegiada comparada con la de miles de personas que no tienen techo ni el calor de un hogar. El no poder disfrutar una libertad que dábamos por descontada nos cuesta. Sin embargo, estamos experimentando una nueva existencia, por lo tanto, hay que renovarnos, pero sobre todo volvernos más conscientes y entender que el planeta nos está pasando una cuenta de cobro.  Claudia nos abrió las puertas de su casa junto con Samuel, Luca, Claudia Jaramillo, su mamá –quien estaba a punto de viajar a Colombia cuando cerraron las fronteras–, y de Uva, para pasar un rato con ustedes, nuestros queridos lectores.


¿Qué es lo que más has extrañado en estos meses de cuarentena?
A la gente. Ya quiero salir y abrazar a todos y que a nadie le de miedo, que caminemos y vivamos normal. Siento que todas las energías están trastocadas un poco.
El otro día hacías una reflexión sobre el estar en pareja en tu cuenta de Instagram. ¿Cómo les ha ido con Simón conviviendo 24/7?
Yo adoro a Simón, pero él no tiene la culpa de que ya necesitemos un respiro; no porque no queramos estar juntos, pues por más de que meditemos, respiremos, hagamos ejercicio, comamos saludable y tengamos la esperanza, si no hay trabajo, nos perjudicamos todos. Siento que con Simón somos cada vez más intolerantes y nos miramos y decimos ‘no, así no puede ser’. Y no solamente entre nosotros, sino con los niños, con el perro, ¡con todo!... Esto ya tiene que acabar.
Pero también ha tenido cosas buenas esta época...
Sí, pero las tres primeras semanas (risas). ¡No me digan que al día 52 todavía estamos en las mieles del amor, de estar felices todos juntos! (risas).
¿Cómo ha sido este tiempo en casa?
He pasado por todos los sentimientos posibles que un ser humano pueda tener, desde paz, serenidad, amor, recogimiento, apreciación de la vida, la familia, valoración de todo lo que tengo, hasta momentos de ansiedad, pánico y zozobra. He llorado, me he reído, he pensado que esto es una mentira, que me están engañado...

Acabamos de celebrar el mes de las madres en Colombia. ¿Qué tipo de mamá eres?
Hay dos maneras de educar, y son la autoritaria y la permisiva, y yo creo que estoy en la mitad; soy alcahueta, pero me gusta que entiendan que hay una autoridad. He llegado a momentos de autoritarismo cuando no logro que ellos entiendan, pero también los dejo ser, que puedan equivocarse, que exploren y que se volteen y me pregunten si estuvo bien o mal hecho.
¿Cómo es tu relación con Samuel y cómo es con Luca?
Tenemos relaciones bastante particulares. Con Samuel siento que soy más amiga, él tiene una confianza impresionante conmigo, me cuenta todo lo que tiene que ver con sus amigas; está en la preadolescencia. Soy más una mamá mimada, no quiero que crezca. Luca es un payaso, es divertidísimo, es exageradamente especial, supremamente detallista. Por ejemplo, desde que se murió mi papá, todos los días me dice una frase que me decía mi papi: "Te adoro como a la taza del inodoro". ¡Muero por ambos!
¿Sientes que como mamá te has equivocado en algo?
Sí, yo creo que sí, y es porque uno muchas veces se llena de rabia, se vuelve intolerante, está irascible, y por más de que quisiera mantener esa calma, no siempre puedo manejarla. A mí me gusta pedirles perdón, algo que nunca viví en mi infancia y adolescencia, pues mis papás nunca me pidieron perdón, a sabiendas de que en algún momento se equivocaron.

Hacemos esta sesión de fotos junto a uno de tus grande amores, Claudia, tu mamá. ¿Qué significa ella en tuvida?
Somos muy amigas, nos adoramos, aunque peleamos mucho, porque como nuestra relación era tan cercana, nos reclamábamos mutuamente. Ahora que ella es la abuela alcahueta, esas son nuestras peleas de hoy, pues hace lo que se le da la gana con mis hijos y me provoca ahorcarla (risas).
Tus hijos mueren de amor por ella, al igual que Simón...
Mi mamá ha estado con nosotros todo el tiempo, pese a la distancia. Mis dos hijos lograron pasar la noche derecho cuando eran bebés gracias a ella. Es la mejor nana del planeta, la mejor abuela, la mejor mamá. No se cansa, tiene una energía impresionante. Cuando hago mis trabajos largos en Colombia, ella siempre se viene para acá, y ya está esperando en qué momento de este año se puede venir nuevamente.
Cuando uno va creciendo, siente que cada vez se parece más a la mamá, ¿te pasa?
¡Pero claro, en mi caso, en la impaciencia! Uno termina pareciéndose a la mamá; nada que hacer.


¿Tienes algún recuerdo inolvidable que hayas vivido con ella?
El 2 de enero del 93... (risas). Me fui con mi novio y con unos amigos de fiesta y yo solo podía salir con mi hermano mayor. Como a las 10 p. m., mi hermano se peleó con la novia y me dio permiso hasta las 12, sin preguntarle a mi papá. Nos enfiestamos, se me olvidó la hora (risas)… y a las 3 de la mañana llegué a la casa, y apenas entré, estaba mi mamá, con 8 meses y medio de embarazo, con contracciones. Ese día, por culpa mía, nació mi hermano (risas).
¿Es lindo tener a la mamá de consejera verdad?
Sí, la verdad que sí, pero no solo es amiga mía, es amiga de mis amigas, es divertidísima.
Cuando te ves ahora con tus hijos, ¿Ves reflejadas esas enseñanzas y esa relación que tu tenías con tu mamá?
Claro, obviamente. Más allá de enseñanzas, todo se traduce en amor, y eso es lo que mi mamá me ha dado: amor e incondicionalidad. Parte importante de mi vida ha sido entender que mis dos grandes maestros también se equivocaron y que yo nunca tuve el derecho de juzgarlos. Entonces, para mí es superimportante entender que los maestros, por muy maestros que sean, también se equivocan y que parte de ese aprendizaje es entender, aceptar y seguir adelante.


¿Cuál de tus dos hijos te ha desafiado más como mamá?
Siento que los dos en su momento, pero quizás por la edad. Hoy en día, Samuel, porque empiezo a ver un halo de rebeldía en ciertas formas de expresarse, entonces le toca a uno aplicarle el autoritarismo inmediatamente, pero quizás es por la edad en la que está entrando. Tiene 12, pero siempre ha sido muy maduro, piensa más como un adulto.
Y como mamás , los hijos también se parecen mucho a nosotras...
Simón dice que Luca es supersapo como yo, pues siempre me ha gustado seguir las reglas, y Luca es igual o peor. En cambio, a Samuel no le importan tanto, como a Simón. Esa es una de las grandes diferencias.
¿Qué significa para ti ser mamá?
Desde siempre quise serlo y en este momento creo que es una gran responsabilidad y un gran desafío. Siento que también es un privilegio tener a esos pequeños maestros en frente todos los días presionándote para que seas una mejor persona.
Todo el mundo habla en este momento de reiventarse...
Yo no quiero pensar en reinvención. Creo que todos los días como seres humanos buscamos una manera de reinventarnos, pero yo no sé si en el literal sentido de la palabra. La verdad, me tiene un poco cansada el cuento de la reinvención.


¿Cómo terminas de proyectar este 2020?
¡Ay, no sé! Yo tengo mucho miedo en este momento, no sé cómo voy a terminar este año. Le quiero poner la mejor energía, quiero que todo empiece a fluir ya, que todo el mundo empiece a trabajar, que el virus desaparezca, que el planeta fluya, pero que de acá salgan cosas buenas, que ahora sí miremos todos al planeta con mucho más amor y con respeto. Es un momento para darnos cuenta de la importancia de nuestra existencia en este planeta y que somos parte fundamental y esencial para que haya un cambio positivo. Debemos dejar de pensar que somos seres independientes en este ecosistema; tenemos una correlación y una responsabilidad importantísima. ¿Qué va a pasar con mi vida? No tengo ni idea. Solamente espero estar sana, seguir trabajando, entreteniendo, educando, aprendiendo y seguir comunicando desde el amor. También sueño con montarme en un avión pronto y poder viajar a Colombia y grabar una nueva temporada de Master Chef con mi equipo adorado de toda la vida.   

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