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Ana María Orozco ¡Imparable!

Decidida y con carácter, la actriz regresa al país para grabar una serie española. Gracias a su icónico personaje de Betty, las familias colombianas se volvieron a reunir frente al televisor. Esta es la mujer real tras el fenómeno que le dio la vuelta al mundo entero.
Hernán Puentes Ana María Orozco ¡Imparable!
Por: Sandra Paola Real

Un poco cansada, pues tuvo llamado a las 6 de la mañana -ya lleva siete horas en el set y le queda la tarde entera por rodar-, Ana María Orozco pasea sus ojos miel y su belleza natural y positiva por el lobby del hotel capitalino en donde graban Perdida, una serie española para el canal Antena 3. A sus 46 años y con más de dos décadas como actriz, esta preciosa mujer, que luce como si los años no hubieran pasado, vive su gran momento y es de nuevo sensación en nuestro país, gracias a Yo soy Betty la fea. Más de tres millones de personas están pegadas a la novela que lidera el rating. Colombia entera habla sobre “el cuartel de las feas”, la ‘peliteñida’, el nombramiento de Betty como presidenta de Ecomoda y las ocurrencias de Hugo Lombardi.

Hace dos décadas, esta novela revolucionó la forma de contar historias, Fernando Gaitán (q. e. p. d.) imaginó a una heroína de capul pegajoso y frenillos y dejó de lado a las protagonistas de caras perfectas que Delia Fiallo o Corín Tellado nos habían impuesto. Un elenco impecable, personajes de carne y hueso y una historia provocadora fueron llevados a millones desde Rumania a la Argentina. Betty (Ana María Orozco) cambió la historia de las protagonistas de las novelas. Reservada pero cálida, pertenece a una generación escasa que creció trabajando en su espiritualidad y logró sobrellevar los momentos duros gracias a que no se dejó quebrantar por las críticas, y hoy vive conectada con su centro, gracias a las enseñanzas de doña Carmencita, su madre, profesora de yoga y una mujer muy espiritual. Locuaz y risueña durante la charla, de vez en cuando se toca las huellas de los dedos corazón e índice con el pulgar derecho y confiesa el sentirse plena y agradecida siendo madre de dos niñas y actuando, su gran pasión. Sentada frente a un plato de ramen vegetariano y sintiendo un poco de vergüenza, pues ya se nos han acercado varias personas a pedirle fotos, Ana María revela que hoy en día defiende su madurez, su libertad y una belleza sin máscaras. “Ya no soy una niña y busco superarme cada día, mi interés es que la gente que vea mi trabajo se sienta viva”, revela.

 

 La actriz es de esas personas capaces de transmitir paz casi sin abrir la boca, una mujer hecha a pulso y que hoy ya no le tiene miedo a nada. “La belleza que más disfruto es la que descubro poco a poco, día a día, lo sutil, lo natural. Me gustan las personas y creo que lo más valioso de ellas es lo que hay dentro, su actitud y su personalidad”, confiesa.
¿Cómo ha sido este regreso, reencontrarte con tu gente, con tus amigos?
Bueno, yo ya llevo más o menos tres años yendo y viniendo. Vivo hace 15 años en Buenos Aires, y primero vine para hacer la serie No olvidarás mi nombre, con Rodrigo Triana, y ahí empaté con Betty en teatro, hicimos la primera temporada; luego estuve trabajando todo el 2018 en Buenos Aires, y regresé para la segunda temporada y gira de la obra; terminamos en abril, y ahora estoy retornando por esta serie. Por suerte son proyectos que uno puede acomodar, voy y vengo, es muy lindo estar en contacto con la tierra.
¿Cómo asumes el éxito actual de Betty en televisión, esa novela que protagonizaste hace 20 años y nuevamente está liderando el rating?
Nos han sorprendido. Nosotros empezamos en febrero, coincidió el estreno con el fallecimiento de Fernando, fue un golpe muy duro para todos. Aún estamos como en shock; seguimos la temporada, pero tuvimos un mes como triste, algo raro, todos emocionados por el éxito de la obra porque nos fue muy bien en las dos temporadas, y dando todo. Entonces RCN decide, como homenaje, pasar la novela en prime time. En mayo empieza este boom, y ha sido impresionante.

¿Pero te sigue entusiasmando el impacto de esta historia?
No he conversado mucho con mis compañeros, hablo con Lorna mucho, pero sí es muy fuerte que niños, que no habían nacido entonces nos estén viendo. Me ha sorprendido muchísimo el rating, me entero por redes, por Twitter; la gente me escribe mucho, me envía mensajes muy lindos, es muy bonito muy emocionante y, a la vez, como raro, increíble.
¿Por qué sigue siendo tan exitosa esta historia?
No sé si hay garantías, no teníamos ni idea hace 20 años; en esto hay una cosa impredecible totalmente, pero creo que es una historia muy bien escrita, una idea muy bien concebida por Fernando Gaitán como un observador de nuestra sociedad, de nuestra idiosincrasia, pero también es un clásico porque con Betty la fea todo el mundo se puede identificar. Plasmó los dramas cotidianos, las diferencias sociales, pero con un humor maravilloso. Creo que la combinación de algo tan verdadero, más la dirección impecable de Mario Rivero, ambos lograron magia.


¿Pero el elenco también jugó un papel esencial?
Es de esas cosas mágicas que pasan. Este elenco fue increíble, todos estábamos sincronizados, no sé, tenía magia... Tampoco sabe uno realmente cuándo pasan o a qué se debe, ahí todos estábamos como en nuestros personajes, yo creo que logramos construir una gran familia, pues vivíamos 18 horas diarias juntos.
Cuando recuerdas a esa Ana María de hace 20 años, ¿qué imagen se te viene a la cabeza?
Siempre tuve muy claro el oficio, yo no tuve una formación en tablas o en una escuela de teatro, empecé chiquita haciendo televisión. Desde muy pequeña tuve muy buenos referentes, maestros y directores maravillosos con los que trabajé e hice escuela, y siempre había muchos amigos con los que trabajé y existía mucha mística, siempre fui muy rigurosa y entregada al trabajo, aprendiendo y creciendo.
¿Te enamoraste de la comedia?
En Perro amor se abrió una cosa muy bonita con este género; era algo más fresco, lo disfruté y empecé a conocerme más como actriz y con Betty, un poco más; fue como mi universidad actoral. La verdad es que grabábamos 18 horas al día, y así duramos casi 2 años, entonces era todo el tiempo metida en el set, y tenía mucho que estudiar, muchos parlamentos, vivíamos muy clavados...

La entrevista completa en nuestra edición impresa

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