publicidad
Entretenimiento

Marcela Mar regresa al cine y se reconcilia con su ‘ex’

En las paradisíacas playas de Barbados y con un cuerpazo de muerte lenta, la actriz bogotana nos contó acerca del reencuentro con Gregorio Pernía, padre de su hijo Emiliano (17) y cómo fue ser su pareja (otra vez) en su más reciente película Casa por cárcel.
Juan Manuel Vargas  Marcela Mar, regresa al cine y se reconcilia con su ‘ex’
Por: Richard Moreno Castañeda

Arriesgada, decidida y con buen sentido del humor, así es la Marcela Mar de esta nueva temporada, una mujer aguerrida y que vive en constante aprendizaje. A los ocho años tuvo su primer contacto con las tablas y el universo actoral como alumna del Teatro Nacional. Hizo su primera obra de teatro a los 10, y a los 12 ya formaba parte de un elenco profesional, dirigido por su gran maestro y mentor Pepe Sánchez, a quien no se cansa de agradecerle. “Gracias a Pepe soy lo que soy. Él me descubrió, fue mi primer maestro y le debo mucho”, afirma Marcela.

Es la mamá de Emiliano (17), la luz de sus ojos, su razón de ser y el mayor soporte de su vida. Fruto del amor con Gregorio Pernía, con quien duró 5 años y cuya relación terminó de manera abrupta. Únicamente tenían contacto para temas relacionados con su hijo. Es más, nunca se encontraban ni para tomarse un café. Y como fue un capítulo que quedó a la deriva... El destino se encargó de unirlos en un rodaje cinematográfico. “Gustavo Bolívar me contactó para una película, leí el guion y me encantó. Cuando fui a la primera reunión me enteré de que Gregorio Pernía, mi 'ex', era el protagonista... ¡Quedé plop!
 

¿Qué sentiste?
Fue un poco chocante, pero a los pocos minutos pensé que esa era la oportunidad perfecta para reencontrarme con Gregorio, para trabajar juntos, para reivindicarnos como artistas, como profesionales y derribar la barrera que había entre nosotros y eso fue lo que hicimos.
Sus personajes en la película están en pleno proceso de divorcio, ¿recordaste ese año de 2006 cuando ustedes se separaron?
La verdad fue divertido hacerlo, nos morimos de la risa. Mi personaje se llama Caroline y el de Gregorio es Ethan. Somos una pareja que está divorciándose. A él le dan casa por cárcel por un crimen que no cometió y tiene que vivir en la casa de su ex, con ella y con sus hijos. Es una comedia que tiene situaciones desbordadas con personajes que están al límite. Me pareció muy divertido hacerla.
¿Terminaron siendo amigos?
Fueron seis semanas, tres en Girardot y tres en Bogotá. La relación entre los dos fue muy amigable. Desde cada uno había una gran disposición por contar esta historia y por hacerlo de la mejor manera posible.

¿Qué dijo Emiliano?
Lo primero que dijo fue ‘¡No puede ser!’. Para él fue espectacular vernos compartir en el set, porque nos acompañó varias veces. Aunque también era muy extraño ver a sus papás trabajando juntos después de tanto tiempo.
¿Dónde hubo fuego, cenizas quedan?
En este caso no. Somos actores y nos entendemos desde ese lugar. No somos ni los mejores amigos, ni salimos a comer ni mucho menos. Pero artísticamente hablando nos comunicamos muy bien. Entendemos la situación por la que pasan los personajes y como actores la recreamos.
¿Tuvieron escenas románticas?
Sí y no, porque Caroline no quiere perderlo y en un momento de la película va a tratar de seducirlo. Ella no quiere darse por vencida y hace lo que sea para salvarlo.
¿Veremos besos entre ustedes?
¡Noooooo! (risas).

La entrevista completa en la más reciente edición de Revista ALÓ 

Comparte este artículo

publicidad
publicidad