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Paola Turbay, "Los 40, la década más deliciosa de la vida"

En la plenitud de los 40, la más bella de todas, celebra el 'no makeup' y revela sus claves para ser la mejor mamá, esposa y filántropa
Andrés Espinosa Paola Turbay, "Los 40, la década más deliciosa de la vida"
Por: Sandra Paola Real

A los 46 años, Paola Turbay parece estar más a gusto consigo misma, con su belleza tranquila, y se le notan la plenitud y la lucidez que dan los años. Durante esta sesión fotográfica no se vio al espejo ni una vez, tampoco revisó el monitor ni chequeó cada foto, cada imagen. A estas alturas ella ya no tiene esa necesidad de controlarlo todo, confía en el proceso y hace su parte maravillosamente. Natural, espontánea, cercana... La actriz está a punto de celebrar 24 años de la mano del amor de su vida, Alejandro Estrada, y festeja su nueva vida en Nueva York, ciudad en la que prosigue su camino gitano y en la que también viven ahora su hija Sofía, que cursa tercer semestre en la universidad, y Emilio, el niño de sus ojos, que inicia décimo grado.

Llegaste de Los Ángeles hace tres años y nuevamente partes hacia Estados Unidos, ahora te instalas en Nueva York para iniciar una nueva vida. ¿Cómo has vivido este proceso?
Era muy importante que los niños establecieran ese vínculo y raíces con el país y cumplimos con ese objetivo. Sofía se graduó y se fue a estudiar a Nueva York y pudimos encontrarle colegio al niño para que arrancara décimo allá. Me parecía una ciudad muy densa, porque después de una semana terminaba hastiada, pero ha sido una sorpresa muy grata, ha sido sensacional vivir el día a día allá y jugar de local es otro cuento. La cuidad te ofrece lo que quieras. Hemos encontrado unos centros de meditación increíbles y ahora quiero hacer cosas más interesantes, más trascendentales, más intelectuales.
¿Muy duro empacar maletas y arrancar de nuevo?
Yo creo que todo el mundo tiene la posibilidad de empezar una nueva vida sin importar la edad, lo que pasa es que a la gente le da susto. Salirse de la zona de confort es lo más complicado, pero es lo que más ganancias da. Fuimos muy gitanos en mi familia: nací en Houston, después nos mudamos a Nueva Orleans, luego a Iowa, eso fue en los 70, cuando todos eran sedentarios. Eso nos enseñó a no apegarnos tanto a las cosas, a pensar de otra forma y a asumir este tipo de cambios de manera positiva. Alejandro y yo somos muy parecidos en ese aspecto, nos gustan los retos, somos nómadas consumados.
Hoy te vemos aún más bella, más plena, más feliz…
Odio cuando la gente dice: “Estoy en mi mejor momento”, creo que cada etapa tiene su encanto, solo hay que disfrutar y así encuentras la plenitud. Mis hijos me dicen que me ven más tranquila y es gracias a que llegué a la década de los cuarenta: es la edad del "importaculismo", que es deliciosa. Además, tuve a mis hijos joven, ahora están grandes y me puedo relajar. En este momento de la vida es cuando uno empieza a afilar el radar que le dice a uno: "preocúpese o no se preocupe" y te impulsa a vivir en una búsqueda de la dicha diaria.

 En esa búsqueda terminaste gestando dos proyectos ganadores: el Festival Indiebo y tu línea de belleza 24/7…
Sí, llegaron ambos con muchas exigencias porque aunque son muy distintos, buscan democratizar la cultura y la belleza. Los dos se hacen con las uñas, pues si a las cremas les metiéramos publicidad nos tocaría subirles el costo, pero la idea es lograr calidad, finura y resultados. Igual con el Festival, nos toca buscar apoyo y tocar muchas puertas. La única forma de mantener ambos sueños es camellarle hasta el cansancio. Confieso que hay momentos en los que quiero "tirar la toalla", pero es tan bonito cuando uno ve los resultados, que prefiero seguir luchando.
¿Cuál es el secreto de éxito tras ambas iniciativas?
El trabajo duro. Al festival la gente va feliz, lo llevamos por colegios, a las cárceles, a todas las localidades. Igual con las cremas. Tengo que multiplicarme para hacer muchas cosas, si tuviera un equipo de trabajo más grande sería más fácil, pero siendo una mujer multitarea es la única forma de mantener los costos bajos para que la gente pueda adquirir calidad a precios pagables. He estado muy enfocada en desarrollar estos dos sueños y hasta he descuidado mi amada carrera como actriz, pero es lo que en este momento me mueve y me apasiona.
¿Planeas ampliar el portafolio de 24/7?
Sí claro, por ahora tenemos los básicos, que son 16 productos de limpieza y tres líneas para pieles jóvenes o sensibles, la antiedad y la antimanchas. Pero ya vienen más productos, todos los he probado en mi y me encantan.
Ahora tienes la piel divina, pero hace un tiempo sufriste por unas manchas. ¿Cómo lograste acabarlas?
Sí. Las manchas me salieron luego de un cambio hormonal rarísimo. Cada vez era peor, en filmación tocaba parar y hasta me ponían un corrector naranja para que no se vieran. Entonces me hice cuánto tratamiento encontré y estuve muy mal asesorada en Estados Unidos. Vine donde Alejandro Rada Cassab, me hizo un softpeel y me las quitó y fue cuando empecé a desarrollar las cremas y la piel reaccionó. Hacemos dermocosmética y somos muy exigentes en la producción. A mí el tema de la ciencia me encanta y hacer algo por nosotras, las mujeres reales, es muy placentero.

Esta es nuestra edición del Día de la madre y celebramos a una mamá modelo y ejemplar como tú. Según tu experiencia, ¿cómo lograr el equilibrio entre lo familiar y lo laboral? 
Todas las mujeres tenemos el mismo tren de vida. Estamos pendientes del desayuno, del almuerzo, de la planchada de la camisa, de todo. Cuando me relajo, siento que me enfermo, que se me bajan las defensas. Me casé a los 23 años, pero siempre quise ser mamá joven y que mi familia fuera tal cual lo es. No es que sea cuadriculada, sino que si programa las cosas salen bien porque uno proyecta lo que quiere. El secreto creo que es guardar el equilibrio para poder hacerlo todo bien. 
Se te crecieron tus hijos… Empiezas una nueva vida en pareja. ¿Ya estás planeando cómo será este nuevo ciclo?
Claro, ya está visualizado. Apenas se gradúe Emilio del colegio arranca otra etapa como esposos. Queremos estudiar, viajar, hacer otras cosas y asumir otros proyectos. Los  hijos siempre serán hijos pero las exigencias son otras, hay que dejarlos volar y eso nos va a dar espacio. Más adelante, sí quiero bajarle un poquito al ritmo y pensar más en mí, seguramente el Festival y las cremas, que son mis otros dos hijos, ya también estarán rodando y me podré dar ese gustico.
¿Cómo reinventarse luego de más de 20 años con tu esposo Alejandro Estrada?
Yo no sé si nos hemos reinventado… Pero no puedo vivir con una piedra en el zapato, si no estoy contenta tengo que hacer algo al respecto. Cuando siento algo, lo manifiesto de inmediato, no lo evito, no lo archivo. Y eso lo hace mucha gente hace, convivir con cosas que no debería y acostumbrarse. Hace muchos años, Alejandro montó un negocio y se la pasaba viajando por uno o dos meses enteros y yo le dije: “mira, yo me puedo acostumbrar a vivir sin ti. No me voy a quedar llorando, entonces hay que poner reglas, no nos podemos dejarnos de ver más de 10 días si queremos seguir juntos” y así fue, replanteó el tema.
Sin duda, eres una de las mujeres más bellas del país. ¿Cuál es ese secreto de eterna juventud?
Creo que todo se basa en una buena alimentación y con el desarrollo de las cremas también he corroborado que somos lo que comemos. Trato de alimentarme de manera orgánica, muy sana y alejada de la proteína animal, soy flexible, pero en mínima cantidad y eso se ve en la piel, en los ciclos de sueño, en todo. Los secretos de las abuelas como el agua fría y el hielo son claves. Los détox también son necesarios cada tres meses y el ejercicio es básico. Estoy volviendo al yoga, a buscar entrenamientos más enfocados en mejorar la respiración, que lo es todo. Y me río, busco la felicidad y me gozo la vida a diario. 

 

 

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