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Taliana, ¡Sana y salva!

Es una actriz camaleónica, cada vez más libre, más segura de sí misma y más feliz, nos habla de la enfermedad que logró combatir y anticipa lo mucho -y bueno- que está por venir, luego de haber experimentado los dos años más complicados de su vida.
Andrés Espinosa
Taliana ¡Sana y salva!
Por: Sandra Paola Real

Taliana Vargas (30) puede afirmar con propiedad que después de la tormenta, sale el sol. Mientras con ese temple amable tan suyo, en los últimos 24 meses les ha dado vida a varios personajes, ha cumplido con sus campañas con firmas de moda y de belleza y ha fungido como presentadora de televisión, en lo personal ha vivido un montón de cambios debido a un contratiempo con su salud. Se enfermó, su cuerpo se descontroló, sufrió ataques de pánico, fue a terapia, aprendió a alimentarse sanamente, se volcó a la espiritualidad y finalmente se sanó. Hubo un salto, un espacio lleno de altibajos en la vida de Taliana Vargas. La actriz samaria y virreina universal se remonta a hace dos años. Estaba en Nueva York acompañando a su esposo a cumplir con unos compromisos con Naciones Unidas y visitando a su hermana Ana Laura y empezó a sentir unas taquicardias muy extrañas. Estas aceleraciones pudieron haber pasado desapercibidas, pero estaba embarazada, tenía 3 meses y se preocupó. Regresó a Colombia, una tarde estaba almorzando con un amigo suyo y se desmayó; en el momento que volvió a abrir los ojos estaba en la clínica y habían pasado unos minutos que parecieron horas. Allí empezó el complicado proceso de convivir con el hipertiroidismo, enfermedad que logró erradicar de su vida… 

¿Cómo recuerdas ese momento?
Yo estaba perfecta, llevaba un año de casada, eso fue hace dos años. Y con Alejandro dijimos, bueno, ya hemos pasado por muchas pruebas que la vida nos puso y resolvimos: “Lancémonos a ser padres”.
¿Quedaste embarazada ahí mismo?
Sí, quedé inmediatamente embarazada. Te imaginas la ilusión del primer bebé con la persona que amas, ese hombre que es el respaldo de tu vida. Estaba muy feliz de saber que podía impregnarle los valores y todas las bendiciones que la vida nos ha dado a otro ser humano, en compañía del gran amor que tengo al lado.
¿Cuándo te percataste de que algo andaba mal?
Cuando tenía tres meses de embarazo comencé a sentir taquicardias y les pregunté a mi mamá y al médico si era normal y ambos me dijeron que no, que eso pasaba generalmente al final de la gestación. Un día me desmayé en un restaurante en Bogotá, estábamos comiendo y se me aceleró tanto el corazón, que terminé en el piso y mi amigo me llevó de inmediato a urgencias.

Vea también: Así veíamos a Taliana ‘Ad portas’ de cumplir 30 años 

¿El bebé cómo estaba?
Etaba a punto de perderlo por un hipertiroidismo. No podía hablar porque me desmayaba, todo mi cuerpo estaba tan acelerado, mi hormona tiroidea andaba en crisis. Parece que cogí un virus en un avión, más la carga hormonal por el bebé y mi cuerpo comenzó a atacar la tiroides y fue terrible… Terminé perdiendo al bebecito.
¿Cómo asumiste esa pérdida?
Toda mujer que pasa por eso sabe que uno experimenta un vacío y un dolor que ni el tiempo lo sana; es una tristeza que se transforma en una esperanza, en un regalo y un ángel que uno termina teniendo en el cielo, pero es un dolor inmenso y es peor cuando uno queda enfermo después de la pérdida. Me dolió el alma.
¿Cómo superaste la tristeza?
Con mucha oración… Eso no se supera. Creo que todas las madres que han perdido un bebé, no lo logran. Es una pérdida que nos hace más humanas y nos prepara para el verdadero reto de ser mamás. El pesar se transforma, después no es vacío, es una conexión con un angelito en el cielo.

¿Alcanzaste a ponerle nombre?
No, pero lo bauticé y creo que la oración me sanó. Esa charla diaria con Dios me ayudó y ayuda a que todo pase y me deje grandes enseñanzas.
¿Cómo seguiste sorteando la situación con la enfermedad?
Estuve tomando pastillas para el corazón durante seis meses y andaba muy mal por la tiroides. Digamos que esto tenía que pasar, porque el 50 por ciento de las mujeres han sufrido o sufrirán de la tiroides porque es un tema hormonal que le puede ocurrir a cualquiera, y es por eso que hoy abro mi corazón y mi vida privada, porque son miles las que pasan por lo que yo pasé y de eso solo quedan enseñanzas gigantescas y maravillosas. 
Te ves más liviana, más relajada.
Hoy soy otra Taliana después de convivir con un medicamento muy fuerte; para recobrar los niveles normales de mi tiroides, cada mes cambiaban la dosis y eso era como volver a comenzar… Una vez me dieron seis ataques de pánico en un mismo día, los recuerdo como un miedo profundo, sin embargo, tenía que seguir adelante. 

¿Físicamente cómo te sentías?
Me engordé 10 kilos, de puras inflamaciones. Un día amanecía con la cintura llena de celulitis, con las rodillas mal… eran hinchazones gigantescas, y así fue por dos años. Hasta que la semana pasada, después de haber dejado las pastillas, me adelgacé, recobré mi peso normal y a los cuatro días hicimos esta sesión de fotos en Santa Marta para Revista Aló, por eso significan tanto para mí, porque llevo dos años intentando sanarme.
¿Tu alimentación cambió completamente?
La medicina y la alimentación van de la mano y eso es lo que el mundo tiene que entender, como lo mío: lo que tiene que pasar, tiene que pasar, eso no lo vas a parar con nada, y esas son las pruebas de la vida que te hacen crecer. Y eso es madurar y ser la persona adulta que hoy soy y con toda la coherencia de mi momento de la vida por todas las cosas tan buenas, pero también por las malas, donde uno crece y se hace fuerte.
Fueron muchas cosas juntas…
Sí, muy dolorosas y como había un desbalance hormonal tan fuerte quedé emocionalmente muy golpeada. Lo de menos fueron esos 10 kilos… Es más, me hubiera encantado tener 45 kilos de más si no me hubiera tocado la parte emocional. Era como bipolar, por eso entiendo a la gente que decide tirarse por una ventana; esto es un desbalance químico en la cabeza.

 

Vea también: El Renacer de Taliana Vargas 

¿Te ayudó el ser tan devota?
Siendo una persona tan creyente, yo decía: “¿por qué a mí?, ¿qué hice? Si estoy aquí para servirte como tus otros hijos, ¿por qué esta prueba tan dura?”. Pero hoy la entiendo, porque la vida está llena de pruebas y agradezco haber superado esta, por todo lo que viví, porque ahora mi espíritu está más fuerte que nunca.
¿Sentiste rabia?
Claro. Estando cerca de Dios, decía ¿por qué le pasan cosas malas a la gente buena?, ¿por qué tengo que estar tirada en una cama? Al comienzo peleamos con Dios y después nos reconciliamos y hoy mi espíritu me hace estar en una madurez, siempre con la conciencia superclara de que la oración lo transforma todo.
¿Quién fue tu gran soporte?
Fueron dos años donde no paré, grabé ‘Narcos’, presenté, viajé, hice de todo, y no lo habría podido lograr sin el apoyo de mi esposo (Alejandro Eder). Yo digo que él se santificó. Es increíble lo valiente que es, y ahí entiendo por qué el hombre está diseñado para la mujer, por qué somos tan diferentes…

 

¿Cómo era esa comunicación con él en esos momentos de crisis?
Esta es la hora que todavía me dice que verme llorar le partía el alma, que si hubiera estado en sus manos habría dado su vida para evitarme ese sufrimiento. La sanación de mi cuerpo viene de la fuerza de mi alma, quería recuperarme porque él también me necesitaba.
¿Cómo es tu dieta actual?
Antes me cuidaba y fácilmente estaba en una delgadez supuestamente perfecta, pecaba un domingo con un perro caliente porque sentía que me lo merecía. Hoy, dejé los embutidos, el azúcar químico, todos los alimentos procesados... Como tres proteínas al día en los tres menús grandes y puedo tomarme un té y agua entre comidas. Busco que las tres proteínas sean diferentes para que el metabolismo esté siempre alerta. Y no las combino, esto me ha ayudado a que mi organismo esté ligero.
¿El ejercicio también te ayudó a recuperarte?
Así fue. Me reencontré con el baile, el ballet me ha dado una sanación espectacular, el boxeo me ha sentado de maravilla, la bicicleta me ha dado fuerza y resistencia. Ejercitarme ha sido trascendental.

 

¿Cómo analizas la belleza hoy en día?
Ya no busco la perfección; hoy busco es la paz y la salud del cuerpo y del alma. Mucha gente pierde muchos años de su vida enfocándose en la perfección del cuerpo y eso es tiempo perdido. Mi mensaje para las mujeres es que si están sanas, se miren al espejo y vean lo valiosas y lo maravillosas que son, y que si tienen un gordito es cuestión de aprender a comer, quitar químicos, y de inmediato te adelgazas y tomas una figura armoniosa.
¿Tuviste acompañamiento psicológico?
Sí, lo tuve. Yo decía “cuándo en la vida pensé que iba a tomar antidepresivos”. Fue muy corta mi dosis, pero lo necesitaba. Fueron como 15 días en tratamiento y es la vida diciéndote “esto le puede pasar a cualquiera”.

Vea también: El minuto a minuto de belleza de Taliana Vargas 

De la Taliana de hace dos años a la de hoy, ¿qué diferencias notas?
Creo que la seguridad de una mujer llega con el respeto a sí misma. Hoy me siento conectada con la madre, con la mujer desde el sufrimiento, con todo, con los desbalances emocionales, químicos… entiendo mucho más las cosas que le pueden pasar al otro.
¿Cómo vas con tu fundación Casa en el Árbol?
Muy bien; ha sido un año muy difícil por temas electorales, pero el programa va viento en popa. Hemos acompañado a mil niños y hoy tenemos un proyecto extraordinario con el gobierno de Estados Unidos, con Usaid, y un proyecto empoderando a jóvenes por medio de las comunicaciones. Invité a Andrea Serna y a Carolina Cruz, y los niños están aprendiendo televisión, cine, radio, redacción, a ser líderes de la noticia, entonces estamos en el mejor momento, muy organizados. Los planes de Dios siempre son mejores que los nuestros, y uno tiene que agradecer cada momento de la vida.

 

¡ASÍ FUE EL DETRÁS DE CÁMARAS! 

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