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Moda y Belleza

Una novia guiada por el lujo: sofisticada y artesanal

En una casona de La Candelaria, zona histórica de Bogotá, retratamos a la novia soñada.
Camilo Leal
Una novia guiada por el lujo: sofisticada y artesanal
Por: Sandra Paola Real

Vestida con trajes aderezados con motivos florales, el efecto perlado y los entramados de encaje, las siluetas flotan sobre el cuerpo de la novia que redibuja el nuevo vestido matrimonial.

El estilo romántico y de princesa nunca pasa de moda, es un clásico, pero esta temporada regresa remasterizado y huyéndoles a los trajes incómodos y aparatosos. La modelo venezolana Claudia Carlota Ferrari posa con todo su encanto. Cortes clásicos, cinturas ceñidas, espaldas escotadas, volumen en la falda, largas colas, tejidos brocados y bordados, más los encajes son algunos de los componentes del vestido romántico, un estilo que se complementa con joyas discretas como tiaras, broches o brazaletes.

La naturaleza se instala en la moda nupcial y se traduce en lindos bordados y tejidos con apliques en pedrería de flores, hojas y arabescos, patrones que exaltan un aire bucólico, complementados por líneas lánguidas y vaporosas que nos recuerdan las novias de décadas pasadas. “Ellas deben sentirse cómodas en su vestido, como si se tratara de su segunda piel, por eso trato de evitar el traje de novia estructurado, pesado e incómodo. La prometida tiene que estar muy relajada con su vestido”, revela la diseñadora Marcela Herrera.

Escotes muy pronunciados, transparencias y vestidos para todo tipo de novias hechos en gasas, organza, tul y chantilly le dan una vuelta a la prometida tradicional. Estos materiales van sobre trajes de patrones ajustados al cuerpo y con espaldas muy pronunciadas, que nos recuerdan esos trajes fluidos y sensuales inspirados en los que llevaban las divas de los años 30 y 40, homenajeando los estilismos de Greta Garbo, Marlene Dietrich, Joan Crawford y Katharine Hepburn, que retornan, pero cada vez más simples y etéreos. ¿Faldas pomposas o livianas? Las faldas se ajustan más a la silueta gracias a los nuevos tejidos, combinados con corsés, que aportan un toque más desenfadado a las novias.

Comodidad ante todo
El día de la boda, la novia es la gran protagonista. Tiene que sentirse bella con un traje que le favorezca y le haga brillar con luz propia. Los de estilo imperio reúnen todas estas características. Esta tendencia tan de moda en las pasarelas evoca los tiempos de Napoleón, cuando las mujeres nobles vestían trajes largos de escotes rectos y con cortes por debajo del pecho que realzaban el busto, sin excederse. Firmas como Marcela Herrera recuperan todo el romanticismo del pasado en sus propuestas nupciales, con materiales ricos y sofisticados.

Del punto de seda al satín, pasando por la organza, el guipur y el chantilly. Los tejidos se superponen en capas que dan volumen a la figura de la mujer dejándole plena libertad de movimiento. Eso sí, el estilo imperio es tan solo una fuente de inspiración. Los colores siguen siendo los de toda la vida: blanco roto, blanco puro, vainilla... Aunque para seguir con la línea de la opulencia, diseñadores como Isabel Henao y Giovanna Maroso los realzan con toques de ‘strass’ y brillantes. 

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