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Profesión y Dinero

4 emprendimientos y sus claves de éxito

Una pareja y tres mujeres nos revelan sus casos de éxito, sus lecciones de vida y cómo han logrado reinventarse para posicionar sus marcas y hacer sus sueños empresariales realidad. Las tendremos a todas el próximo 7 de diciembre en un encuentro exclusivo de Revista Aló
4 emprendimientos y sus claves de éxito
Por: Redacción ALO.co

“Una empresa se saca adelante con amor, tiempo y paciencia”
A Manuela González, además de la actuación, le gusta hacer buenos negocios. Hoy, en sociedad con su esposo, Andrés Vasco, tiene una exitosa empresa que comercializa una variedad de productos derivados del coco.

La vimos crecer en las pantallas de televisión, pero desde niña dejaba ver su vena para los negocios. Manuela González se las ingeniaba para vender pulseritas en el colegio, y recuerda que mucho más pequeña creó con una amiga un mercado de pulgas en la esquina de su casa para salir de los juguetes que ya no querían tener, pero obteniendo ganancias. Para la actriz resultaba extraño ese comportamiento, teniendo en cuenta que creció en medio de una familia con inquietudes artísticas. Su padre era arquitecto, su madre poetisa y escritora y sus hermanas también eligieron carreras en ese orden. “Ese lado mercachifle nadie en mi familia lo ejerció”, apunta entre risas Manuela. Bueno, nadie salvo ella. Que le gusten los negocios surge también de una necesidad personal, porque desde que tenía 14 años vio las dificultades económicas en su casa, y a los 18 perdió a su mamá. “Desde muy chiquita trabajé en muchas cosas, durante mis vacaciones del colegio lo hacía en una papelería en la Calle 85 en Bogotá y siempre estaba buscando posibilidades que me dieran dinero para pagarme, por ejemplo, mi carrera en la universidad”, asegura la actriz bogotana. Por eso desde que comenzó a trabajar como actriz hizo muy buen uso del dinero que ganaba. El sueldo de la primera telenovela en la que participó lo invirtió en la compra de su primer apartamento, y no es gratuito que años después, tras empezar su relación sentimental con el empresario Andrés Vasco, unieran talentos y decidieran incursionar juntos en el emprendimiento. Como no quería volver a vivir la escasez económica de su infancia, aprendió a ser cautelosa y por eso también soñaba con una empresa independiente de su carrera: “Mi trabajo como actriz es muy inestable, y eso que he sido muy afortunada porque desde que empecé no ha habido un año en que no trabaje, así sea en un proyecto pequeño, pero he vivido la zozobra de esta profesión”, dice. Ese gusanito por los negocios creció más desde que es mamá, y eso la impulsó a hacer empresa. Hace seis años, cuando Manuela estaba grabando una serie en México, vio en “un supermercado una máquina con cocos que los pinchaba, les sacaba el agua y luego la envasaban y la vendían, y yo me pregunté ¿cómo era posible no tener algo así en Colombia, donde hay cocos y además son un fruto maravilloso?”, recuerda.

Esa inquietud se la expresó a su pareja, Andrés Vasco, que tenía una amplia trayectoria en multinacionales, pero también quería montar su propio negocio. A los 12 días, él la sorprendió con la compra de una procesadora de coco, y desde ahí no hubo marcha atrás. “Yo me asusté cuando me contó”, dice la actriz. Pero decidieron arrancar con su negocio cocotero: “Tenemos con mi esposo Cocolmex, nuestra empresa, y trabajamos con A De Coco*, de México, que está en más de 1.200 puntos en Colombia, montamos ya nuestro e-commerce y contamos con una lista de embajadores Adecoco lovers que adoran la marca y le enseñan a la gente opciones deliciosas para tener una mejor calidad de vida”, cuenta Manuela.

“Ser emprendedor es para héroes, pero vale la pena”
Carolina Cruz es una mujer visionaria, positiva y persistente que está logrando sacar a su empresa de la quiebra, y ahora comparte su experiencia en una emotiva conferencia dirigida a quienes se atreven a incursionar en el mundo de los negocios.


Lo que comenzó como un pequeño negocio familiar hace 16 años, hoy es la gran empresa de Carolina Cruz. En ese entonces, Luz María Osorio, la madre de la exreina, le hacía los accesorios que lucía en la presentación de la sección de entretenimiento de Noticias RCN. Muchas personas que la veían empezaron a preguntarle dónde los conseguía y luego a hacerle pedidos, y así fue el comienzo de Carolina Cruz Joyería y Accesorios.
Más tarde, esta atrevida mujer de negocios se alió con Calzatodo, marca con la que lleva una década, luego sacó su propia línea de salud y belleza que ofrece splashes, gel quemagrasa, antibacteriales, cremas corporales, entre otros productos. Y hace dos años se asoció con Vanessa Navarro, la reina de las televentas, para vender las fajas reductoras Hot Shapers. A Carolina le gusta reinventarse y tejer alianzas con otras firmas para vender sus productos, como lo hace con almacenes Xuss de Bogotá y otras ciudades del país, joyería Querida Mía Accesorios, Florina y Rappi. Esto sin contar los negocios corporativos que ha sellado con grandes marcas como Juan Valdez y Davivienda.

Su travesía como emprendedora ha estado llena de momentos emocionantes como cuando su marca se convirtió en patrocinadora nacional del Concurso Nacional de Belleza o cuando sus productos llegaron a las estanterías de grandes almacenes de cadena. Pero como en cualquier empresa, la de Carolina no ha estado exenta de momentos críticos. Precisamente, el año pasado afrontó un duro revés y se declaró en quiebra.
Revés del que confiesa se está recuperando gracias a que tomó medidas drásticas y con cabeza fría: “En este momento, ya nadie de mi familia hace parte de la empresa. Es una decisión difícil, pero debía tomarla para que no se siguiera fracturando nuestra relación. Las otras heridas solo sanan con el tiempo, pero todo se va reorganizando porque hemos tratado de manejarlo de una forma madura y tranquila”, confiesa.
No le ha tocado fácil. “Yo soy la representante legal de mi empresa y todo el peso recayó en mí. Nos tocó empezar de cero y tenía una deuda grandísima con los bancos”, dice. Por eso Carolina insiste en que su emprendimiento, aunque nació hace 16 años, tiene uno de experiencia. Este 2019 ha sido de trabajo incansable y de duras decisiones, como hacer recortes de personal, abrir una oficina más pequeña, terminar con las franquicias y cerrar locales.

Sin embargo, ella siente que ese revés ha sido una experiencia muy positiva porque tomó el mando de su empresa y, sin duda, ha tenido muchos aprendizajes. “Habíamos tenido caídas muy pequeñas, pero lo del año pasado fue un guarapazo muy, muy grande, y cuando está la familia en la mitad es más complejo por los sentimientos y las relaciones. Saber cómo reaccionar y manejar la rabia y el dolor no es tan sencillo”, asegura la presentadora de Día a día, de Caracol Televisión.  .

“Mi marca es una extensión de mi ser”
Auténtica, creativa y amante del color, así es Carolina Ordóñez, la empresaria creadora de la marca de vestidos de baño Palo Rosa Beachwear. Su secreto para triunfar, ser cautelosa y persistente.

Ella empezó de ceros, y eso es precisamente lo que más la llena de orgullo. Carolina Ordóñez empezó su marca con cero contactos, cero amigos, muy poco dinero y una pasión desbordante por defender sus ideas creativas. Por eso, hoy mira su emprendimiento como un ejemplo real de que sí se puede. La mujer detrás de la exitosa marca de vestidos de baño Palo Rosa Beachwear apunta que su negocio ha crecido “porque es una extensión de mí misma; yo estoy pendiente de cada detalle, de los materiales, de las estampaciones y sé que diseñamos marcando una diferencia”. Sus creaciones las lucen figuras de la industria del entretenimiento y eso es algo que complace a Carolina, porque reconoce que se ha hecho a pulso y que cuando empezó con su negocio no conocía a algunas de las personas que hoy la rodean y le aplauden sus diseños, como las actrices Juanita Arias, Laura Londoño y las presentadoras Carolina Cruz y Catalina Robayo.
  El prestigio de su marca lo explica también en sus diseños con toque diferenciador: “Palo Rosa tiene un sello único de color, creatividad y cada campaña es diferente porque ha llevado la marca a otros escenarios, fuera de la playa, como un parque de diversiones o una plaza de mercado. Eso me hace distinta frente a tanta competencia en el mercado”, asegura.  Esta diseñadora, de 30 años, creó su empresa hace casi siete después de cursar una especialización en Styling y Producción de Moda en el Instituto Europeo de Diseño en Sao Paulo, Brasil. “Vi la importancia que tenían allí los vestidos de baño y quise incursionar en ese sector de la industria, además porque siempre tuve cierta fascinación por comprar este tipo de prendas”, recuerda. Algo que la motivó más fue ver que en su momento no era un sector al que le estuvieran apuntando muchos diseñadores y no tenía un gran desarrollo en el país.
Carolina comenzó su empresa sola: “Yo alimentaba las redes sociales, atendía la tienda, hacía los diseños, me ocupaba de todo porque quería que las clientes sintieran mi cercanía”, dice la diseñadora nacida en Bucaramanga. Ahora se sumó su hermana Mariana, quien está a cargo de la parte administrativa y financiera y –como lo admite la misma Carolina– le puso orden a su caos creativo. Su marca, hoy, se comercializa en Costa Rica, Nicaragua, México, Australia y Perú.Ese gusto por la independencia y por crear emprendimiento lo heredó de su padre, un comerciante que falleció al poco tiempo de que Carolina abrió su primera tienda. Él se convirtió en su inspiración: “Con su muerte me dije: ‘O me quedó en el dolor de su partida o me dedico a sacar adelante mi negocio’. Yo siento que mi empresa es un tributo a mi papá”, concluye la diseñadora.

“Los fracasos son oportunidades de transformación”
KATHERINE LOAIZA pertenece a la exclusiva comunidad Forbes Business y es la creadora de más de 10 emprendimientos en diferentes industrias. Ha conocido el fracaso y el éxito en los negocios y por eso defiende que cuando se trabaja con propósito, las ideas toman forma.
La crisis de la subida del dólar en el 2011-2012 llevó a esta empresaria colombiana a ingeniarse una solución para crear sus propios productos cosméticos en Colombia. Y así nació Peveecka Lab. Por eso, Katherine Loaiza es de las que insisten en que detrás de cada fracaso se esconde una gran oportunidad de crecimiento en todo sentido. 

Con apenas 35 años, tiene un largo trasegar en el mundo de los negocios. Empezó cuando tenía 20 años, edad a la que también se casó. Y tenía de dónde heredar ese olfato empresarial, porque esta talentosa abogada proviene de una familia cuyo padre les inculcó desde muy jóvenes que hicieran su propia empresa. Y acataron muy bien el consejo, porque junto con Katherine sus hermanos también crearon negocios exitosos en su campo.Ella parece la reina del emprendimiento. Tiene en su cabeza diez negocios en diferentes industrias y es la cofounder y además la CEO de Peveecka LAB, Fragoria SAS, Go Dynamic SAS, González & Vega Abogados y Consultores SAS. Dueña de una constancia y disciplina a toda prueba, se confiesa juiciosa integrante del Club de las 5, de los que aman levantarse a las cinco de la mañana para empezar su jornada.
Así se entiende por qué, además de ser una dedicada empresaria y estratega de negocios, logra sacar tiempo para sí misma, por eso en las primeras horas de la mañana practica sus sesiones de yoga, meditación y ejercicio, que le ayudan a aquietar su espíritu y a preparar su cuerpo y mente para su jornada laboral. Y, por supuesto, otra de las bondades de manejar sus propios negocios es que puede ejercer como madre, esposa e hija brindándoles tiempo de calidad.

Es cierto, los negocios le encantan, pero si hay algo que llena su alma es darles vida a proyectos de responsabilidad social. Por eso quiere aprovechar su conocimiento y talento para beneficiar a la población vulnerable. Hoy, los frutos de su esfuerzo se notan. Katherine es uno de los 312 miembros y la única latinoamericana de Forbes Business, la prestigiosa comunidad a la que pertenecen avezados hombres de negocios como Bill Gates. 
 
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