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Profesión y Dinero

¿Sientes que le caes mal a tu jefe? ¡Hagan las paces!

Uno de los detonantes más contundentes del estrés en la oficina son las malas relaciones con los superiores o los subordinados. ¿Cómo hacer para firmar la paz de una vez por todas? Deja el orgullo atrás y ¡hazlo por tu salud!
¿Sientes que le caes mal a tu jefe? ¡Hagan las paces!
Por: Redacción ALO.co

“Tener una relación positiva con tu supervisor usualmente es proporcional a la satisfacción que sientes en tu puesto y así mismo con el grado de estrés”, afirma un grupo de expertos de la Clínica de Mayo. Pero lo peor no es solo sentir estrés, sino que con este pueden aparecer otras enfermedades: “Se considera que el estrés laboral afecta negativamente la salud psicológica y física de los trabajadores, y la eficacia de las entidades para las que trabajan”, afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entonces, qué prefieres, ¿llegar todos los días a tu puesto tensionada o entrar a la oficina con la mejor actitud? Sabemos que la mayoría quisiera que la segunda opción fuera su día a día (especialmente por tranquilidad), pero la realidad es que no es tan fácil para muchas. Así que recopilamos unas estrategias de un coach empresarial, un psicólogo organizacional y un experto en gestión estratégica del marketing de servicios para que te ayuden a resolver este conflicto ‘oficinista’.

Si eres empleada…
Empieza por reconocer que ¡no puedes cambiar el comportamiento de tu jefe! Pero sí podrías cambiar un poco el tuyo y hacer todo lo posible por mejorar la calidad de la relación. ¿Cómo? Ante todo, muéstrale respeto. No por la simple razón de que es tu jefe, “sino porque en todas las situaciones este valor tiene que predominar: en la casa, en la calle, en el trabajo”, manifiesta María Claudia Peralta, psicóloga de la Universidad de La Sabana. Procura preguntarle constantemente su opinión. Esto le demuestra que crees en su liderazgo y criterio.

No llegues solo con problemas… llega con soluciones

  1. No le quites tiempo. “Seguramente tú representas solo el 1 por ciento de sus problemas; no se lo conviertas en el 100 por ciento”, explica Jacques Horovitz, profesor de la IMD Business School en su texto catedrático ‘Managing your boss’.
  2. No asumas que él sabe todo lo que tú sí, pero explícale como si él/ella entendiera. (¡Ojo! Cero petulancias).
  3. No prometas lo que no puedes hacer. Solo comprométete ‘al máximo’ con lo que puedes hacer; el resto llegará extra.
  4. Sé positiva. Ese sentimiento por sí solo se te notará en el rostro; además, tu jefe percibirá que tienes todo el empeño para que las cosas mejoren y la capacidad de solucionar problemas.
  5. Controla tu ira. Si bien no es aceptable que tu jefe te ‘levante’ a gritos (además de que es de mal gusto), lo es menos que a ti se te salga la chispa verbalmente, y peor si es constantemente.
  6. Reconoce tus defectos. En este tema tendrás que aplicar varios de los puntos anteriores: ‘No le quites tiempo’ dándole excusas por tus metidas de pata; mejor ‘llega con soluciones’ para remediarlas.
  7. No esperes a que te pida las cosas… procura estar un paso adelante de las entregas.
  8. Da siempre las gracias, especialmente cuando te hagan reconocimientos (de nuevo, recuerda no ser pedante).
  9. Y sobre todo… ¡No le tengas miedo! O por lo menos no se lo demuestres. Procura mostrar seguridad a la hora de hablar o ‘demandar’ ciertos cambios que quieres en la relación laboral, así se notará el criterio por el que te contrataron.

Si eres la jefe…
Lo principal que debes tener en cuenta es que si bien eres ‘la que manda’, esta relación te afecta a ti también: “Está claro que todos los jefes necesitan la cooperación, fiabilidad y honestidad de sus empleados”, como lo afirman expertos del Harvard Business School en el medio Harvard Business Review: “Cuando te tomas el tiempo de cultivar una relación laboral productiva ‘reconociendo tus fortalezas, debilidades, prioridades y estilo de trabajo’, ¡todos ganan!”.
Entonces, empieza a aplicar las siguientes normas de convivencia como jefe:

  • Adiós al autoritarismo. No por ser la jefe tú tienes siempre la razón o puedes tratar mal a tus empleados.
  • Sé coherente y clara con tus exigencias. La precisión a la hora de poner ‘tareas’ es vital: tú quedarás feliz con los resultados y el empleado seguramente hará lo exigido al pie de la letra.
  • Procura dar ejemplo para generar admiración entre tu personal. Uno de los detalles que más aburren a los empleados de sus jefes es que exijan y reclamen y no cumplan ellos con su parte, como entregas de trabajo, horas de llegada, presentación personal, etc.
  • Preocúpate y comprende su realidad diaria así a ti no toque igual. Pensar que los problemas de tus empleados son inferiores o no tienen sentido es uno de los errores más graves de los jefes.
  • Escucha. No solo hay que exigir, mandar, hablar, dar discursos… oír es significativo para las dos partes.
  • Controla tu ira. Una regla para las dos partes. No veas el respeto como una sumisión; el “respeto es una palabra positiva y recíproca”, agrega Peralta.
  • Aprende a ser un líder y no un mandamás. Una buena y completa gestión como jefe estimula a un mejor desempeño, toma de decisiones y cumplimiento de logros en el equipo. Existe un sinnúmero de seminarios y libros que te pueden ayudar con esto, incluso en la Web puedes encontrar muchos textos, tutoriales y videocursos.  

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