publicidad
Profesión y Dinero

¡Que el trabajo no te enferme! 4 males que sufre la ejecutiva moderna

Las mujeres son incansables y tienden a sacrificarse y minimizar los dolores en lugar de quejarse, sin embargo, poco a poco se va socavando su bienestar y calidad de vida. Que la falta de tiempo o el exceso de trabajo no te enfermen.
Instagram ¡Que el trabajo no te enferme! 4 males que sufre la ejecutiva moderna
Por: Sandra Paola Real

“Las personas pierden la salud para ganar dinero y después pierden el dinero para recuperar la salud”, este proverbio que suele atribuírsele al Dalái Lama refleja una realidad latente. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la participación femenina en el mercado laboral ya supera el 53 por ciento en el continente, lo que ha llevado a las mujeres a tener largas jornadas que se extienden a las labores del hogar en la noche, menos disposición y tiempo para hacer ejercicio, pésimos hábitos alimenticios y el infaltable estrés poco a poco van haciendo mella en su salud. Y aunque el listado de las llamadas enfermedades profesionales es bien amplio, exploramos con nuestros expertos sobre cómo hacerle frente al estreñimiento, bruxismo, dolor lumbal y cervical y problemas visuales. 

1. Estreñimiento, una tortura lenta y dolorosa

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 20 por ciento de la población padece de estreñimiento crónico (dos o menos deposiciones a la semana), lo que significaría que en Colombia afecta a 9,5 millones de personas, principalmente las mujeres. ¿Por qué? La gastroenteróloga Patricia Álvarez, especialista de la Clínica la Carolina argumenta que “por su actividad laboral y responsabilidades como amas de casa manejan un alto nivel de estrés; además, no apartan tiempo para hacer un mercado sano, lo que repercute en una dieta baja en frutas, verduras y cereales”. Esta condición provoca la segregación de neuropéptidos que diezman el movimiento del aparato digestivo, favoreciendo al estreñimiento.

Más agravantes: atender a los niños para despacharlos para el colegio; esa llamada urgente que no da espera; completar el informe antes del medio día… son varias las justificaciones de falta de tiempo que buscan las féminas para postergar la ida al baño. “Es necesario pensar en la salud del colon y procurar ir siempre a una determinada hora y tomarse el tiempo necesario; inhibir el reflejo natural afecta la fisiologia normal y puede hacer que el problema después sea inmanejable”, señala Álvarez. ¿Las consecuencias? Disminución en la calidad de vida, al impedir disfrutar de actividades cotidianas como ir a pasear, dormir y hasta tener intimidad con confianza; luego vienen episodios de baja energía, fatiga, ansiedad y depresión. Y en casos más severos, hemorroides, fisuras en el canal anal y cáncer de colon, entre otros.
 

Tratamiento. El primer paso es intentar educar a tu organismo. Podrías empezar por obligarte a ir al baño en la mañana, que es el mejor momento debido a la relajación natural del descanso nocturno. Antes, podrías estimular al sistema digestivo comiendo una porción de cereal o fruta, como papaya. Identificar y tratar las causas que podrían estresarte. En casos crónicos, es pertinente acudir al gastroenterólogo para un diagnostico acertado, pues el estreñimiento podría ser más que la enfermedad, un síntoma de otro mal, y por ende la prescripción de medicamentos indicados en tu caso. 

2. Pon en su sitio a los dolores lumbar y cervical

El dolor músculo esquelético, es decir las molestias a nivel lumbal y el cervical, tendinitis, espasmos, contracturas o desgarros, afecta al 33 por ciento de las personas activas profesionalmente e implica el 29 por ciento de los días de trabajo perdidos por incapacidad, según un informe de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor. ¿A que se debe esta situación? La fisioterapeuta Natalia Restrepo, especialista en RPG, afirma que “en el trabajo suelen adoptarse malos hábitos de postura. Ello causa un desbalance muscular, es decir que unos músculos trabajan más que otros; otros se acortan y provocan contracturas y hasta malformaciones”.
 

El dolor más típico es a nivel lumbal y cervical y las primeras señales se reflejan en recogimientos y endurecimiento de la nuca y los hombros, que con el tiempo afecta el cuello, los brazos y hasta la cabeza. Una de las principales causas es posición incorrecta al sentarse. “Si todos los días te sientas con la pelvis mal acomodada y la espalda torcida se afectará la curvatura natural y podrías desarrollar una hernia lumbar o listesis (desplazamiento de las vértebras), alterando todo el sistema a osteomuscular”, indica Restrepo. ¿Cómo prevenirlo? “Lo ideal es tener una rutina de estiramiento y pausas activas, aunque si ya se presentó, solo logrará atenuar o mejorar los síntomas, pero no aliviará el problema de raíz”, complementa.
 

 

3. Problemas visuales que cuestan un ojo de la cara

Las mujeres suelen ser más propensas a desarrollar problemas visuales; de hecho, según datos de la OMS, unas 27 millones de féminas tienen problemas graves de visión. “Con el paso de los años tienden a padecer irritación ocular, fatiga visual y ojo seco por factores hormonales como la menopausia o por prácticas cotidianas como el uso inadecuado de cosméticos”, destaca la optómetra Nubia Bejarano Varela. Las cirugías estéticas, como la blefaroplastia, también podrían deteriorar la lubricación del ojo, que sumado al constante uso del computador, provocan síntomas como enrojecimiento y rasquiña. Un agravante adicional para las trabajadoras que pasan largos periodos en exteriores (en medio de un trancón, caminando a una cita de negocios, visitando un cliente, etc.) deben lidiar además con la polución y la exposición a la radiación ultravioleta solar.

¿Cómo reducir el riesgo de enfermedades de los ojos? Los especialistas hacen énfasis especialmente en siete aspectos: una vez al año realizarse un examen ocular. Aumentar la ingesta de alimentos ricos en proteínas, vitaminas A y B y Zinc. Utilizar lentes con filtros que bloqueen los rayos UV. Controlar los niveles de iluminación en tu área de trabajo (puedes consultar con el departamento de Riesgos Profesionales de la empresa en la que laboras, quienes manejan los índices adecuados de luminosidad acorde a tus labores). No fumar. Maquillarte con productos de uso personal y que no tengan más de seis meses de abiertos; pero abstente de hacerlo en caso de tener los ojos irritados y con el carro en movimiento. Finalmente, aumenta el parpadeo cuando estés frente al computador o televisión para mantener el ojo humectado.

4. El tormentoso crujir de dientes del bruxismo

Además de cepillarte cuatro veces al día, cambiar tu cepillo cada tres meses, utilizar seda dental y consumir alimentos ricos en calcio, hay otro aspecto que las trabajadoras ALÓ deberían tener presente en su salud oral: disminuir el estrés y el malhumor. ¿La razón? El bruxismo es una de sus principales manifestaciones.
¿En qué consiste? En el hábito generalmente inconsciente de apretar y rechinar los dientes, produciendo se aflojen y presenten un severo desgaste”, explica Martínez. Entre los síntomas están el dolor en los músculos faciales y en la cabeza, que pueden llevar a la hipertensión de la nuca y el cuello, vértigo y mareo. El bruxismo, que afecta entre un 10 y 20 por ciento de la población, está relacionado principalmente a las personas mayores de 20 años que, al iniciar su vida laboral, empiezan a manejar una alta carga emocional

¿Cómo se corrige? Es indispensable un examen de tu odontólogo de cabecera, quien prescribirá el tratamiento adecuado, que puede incluir el uso de una férula para los dientes superiores, que se emplea en la noche y, en casos extremos, durante el día. Se complementa con ejercicios de auto relajación que deben hacer dos o tres veces al día. Además, es imprescindible identificar “qué factores afectan el equilibrio emocional, para corregirlos y procura una rutina diaria más tranquila.

 

Comparte este artículo

publicidad
publicidad