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Entretenimiento

Alejandra Azcárate ¡Siempre fabulosa y auténtica!

La actriz y periodista es una de las mujeres más influyentes del mundo del entretenimiento nacional. Audaz, brillante y provocadora. Cercana, divertida y altruista. Con una impronta única, 'La Azcárate' más cómoda que nunca en su piel, nos habla de frente, como siempre.
Alejandra Azcárate ¡Siempre fabulosa y auténtica!
Por: Richard Moreno Castañeda

No se detectan aparentes filtros en la deliciosa charla con la actriz y periodista bogotana. El amor, el trabajo, el feminismo, la comedia, sus acertados posteos en Instagram, la terapia, los vaivenes emocionales, la inseguridad, la vida… todo es aceptado y tratado en la conversación sin rodeos. La actriz sigue dando rienda suelta a su osadía y, de nuevo, en breve, la veremos en la TV, por el Canal RCN en el programa ¿Quién es la máscara? ‘La Azcárate’ no sugiere la idea de ser un personaje fácil (se rumora que no le gustan las entrevistas típicas). La mezcla entre lo que dice y la forma en que lo dice es impagable. Poesía, sensibilidad, sinceridad, incorrección, osadía y una proverbial mala leche, si es preciso, se entremezclan en su discurso mientras se relaja progresivamente en el sofá, bebiendo de a sorbitos un vaso de Coca-Cola y aspirando su vapeador con esencias de jengibre y canela. Dejó el cigarrillo el día después de la muerte de Fernando Gaitán, su amigo y hermano del alma, quien falleció por un infarto fulminante. Luego de tardes interminables de cuentos y cajas y cajas de cigarrillos, lo dejó de tajo y hoy se siente más liviana.


Existen al menos dos Alejandras Azcárate. Una es aquella que se sube a un escenario o se le admira en la pantalla, la actriz fetiche, ovacionada hasta en el territorio chileno de Viña del Mar, la que lleva 18 años de carrera y casi 2000 funciones con su archifamoso Descárate con la Azcárate. La otra, es la Alejandra de carne y hueso, una mujer de corazón bonito, muy humana y sensible, que adora beber una buena copa de vino, las charlas profundas y disfrutar la naturaleza; muy generosa con sus amigos y que goza como nadie paseando con su perra Mariposa. Hablamos con la artista, pero también con la mujer real... Lo cierto es que todo en ella exuda un magnetismo que refuerza con un sorprendente sentido del humor, y por eso es que nos fascina. Yo, personalmente, la adoro, la respeto y creo que es la mejor consejera que existe: descarnada y siempre certera.

 


Eres considerada como un personaje influyente y esto lo comprobamos gracias a tus 'en vivo' por Instagram durante la pandemia que fueron una revolución. ¿Es una responsabilidad ser una inspiración para tanta gente?

La verdad, no soy tan responsable frente al asunto y eso me permite asumirlo de una manera más libre. Jamás he pretendido ser ejemplo de algo ni referente de nada. Saber que lo que hago inspira me resulta divertido y lo valoro. Hago mi trabajo con la autenticidad de mi criterio, con la honestidad de mi sentir y con la intención de servir. Eso es todo.
¿Cómo describes esas transmisiones llamadas “La Azcárate a la orden” que fueron sin duda las más exitosas en rating?
Fue un inesperado ejercicio creativo. Nunca planeé el formato, surgió con la naturalidad que solo tienen los actos bondadosos. Esto me llevó a escribir monólogos a diario con una temática central, aristas confrontadoras y una estructura precisa, lo cual no fue una tarea menor. Lograr generar esa conexión voluntaria masiva y sostener la atención de la gente durante dos horas de lunes a viernes por casi seis meses, me hizo sobrepasar mis propios límites. Fue un desahogo, una compañía, un escape, un espacio para compartir y un vehículo para ayudar a miles de emprendimientos dándoles visibilidad a sus productos a través de mi publicidad sin cobrarles ni un peso, en medio de la peor crisis.
¿Qué fue lo mejor de estos multitudinarios encuentros virtuales?
Comprobar que mi conexión con el público ha sido construida. No creo en la fama exprés de las redes sociales porque todo es tan pasajero como un like. Esto me demostró que lo que se hace con respeto y compromiso, permanece y funciona. En la credibilidad está el verdadero logro. Poder conectar con la gente sin la investidura de un personaje, sino desde mi más sencilla esencia. Siendo una ayuda para muchos en tiempos tan difíciles me dejó una satisfacción inconmensurable en el alma porque la gente no solo me conoció, sino que me reconoció. 


Cuéntanos sobre tu experiencia personal luchando contra el covid.
Me contagié en diciembre por un absoluto acto de irresponsabilidad al quitarme el tapabocas en un contexto que no debía. La laxitud en esta situación se paga caro. Contagié a mi mamá, a dos primos y a un par de amigos en cuestión de días. Me sentí muy culpable y asumí el error. Haber visto tan mal a mi vieja es algo que no le deseo a nadie. Afortunadamente, todos salimos adelante y la tengo a ella a mi lado, fantástica como siempre.
¿Cuál es tu visión de esta nueva realidad que estamos viviendo?
No creo que sea una nueva realidad, simplemente es la realidad. Cuando uno la comprende en su naturaleza misma, no añora cómo era ni anhela cómo será. Es lo que nos ha tocado enfrentar, es lo que hay, un tiempo maravilloso y a la vez bastante retador.
¿Mucha gente ha hablado sobre el renacer tras el covid y el descubrir las cosas sencillas de la vida. ¿Cómo te fue a ti?
Más que las sencillas, las importantes. Esta situación nos llevó a enfrentar entre cuatro paredes el resultado de nuestras decisiones. Nos dimos cuenta de cómo, por qué y con quién hemos elegido vivir de determinada manera. En la casa encontramos respuestas, vimos nuestra verdad de frente, y eso me parece interesante. Esto nos ha servido a todos para depurar, determinar, actuar, asumir y dejar de quejarnos por lo que en la mayoría de los casos hemos permitido.
 

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