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Andrea y Daniella, una dupla poderosa

Con un entusiasmo sincero y contagioso, ellas son dos mujeres optimistas que viven con alegría, practican la resiliencia y tienen un carácter envidiable. Ambas son el corazón y el alma del ‘Desafío The Box’.
Andrea y Daniella, una dupla poderosa
Por: Sandra Paola Real

Necesitamos más sororidad y cariño real en las pantallas de televisión. Y mucha más representación femenina en las historias y en los programas. Y parece que esta fórmula no solo ha llegado al mundo de los realities, sino que, además, funciona. Estrenado el pasado 15 de marzo, el Desafío The Box se ha convertido en uno de los contenidos más populares y en el de mayor audiencia. No significa únicamente que es el programa más visto, sino que además ha generado mayor conversación. Y sus dos presentadoras, Andrea Serna y Daniella Álvarez, tienen mucho que ver en este rating. A pesar de que no interactúan todo el tiempo, han demostrado ser una dupla de éxito porque muestran la camaradería, el respeto y la esencia de la amistad entre mujeres desde un punto de vista realista, verdadero y exento de clichés, gracias a su madurez y carácter extraordinario. Por eso, Andrea y Daniella son las protagonistas de esta nueva portada de Revista ALÓ.

¡UNA MUJER QUE NOS FASCINA!
Andrea Serna te cautiva porque le imprime mucha seguridad a cada cosa que hace. Su determinación es doble porque asume cada uno de sus compromisos laborales con una rigurosidad férrea. Su faceta como presentadora ha ido dando paso a un activismo empresarial muy solidario, pues apoya la moda colombiana. Convencida de que se pueden hacer muchas cosas para ayudar a los nuevos talentos, lleva años impulsando a los creadores y los emprendedores.
¿Cómo ha sido grabar y disfrutarte esta nueva entrega del ‘Desafío The Box’?
Fascinante. Grabar el Desafío es una experiencia espectacular. Vivir el formato día y noche, literal, ya que no salimos de la locación mientras estamos rodando, hace que todo sea más intenso.
¿Qué ha sido lo mejor y lo más complicado de esta nueva edición?
Lo mejor, muchas cosas: estar en Colombia, de ataque; contar con un equipo maravilloso; la cercanía con Bogotá, aunque no vayas a tu casa mientras grabas, te da una sensación diferente; el clima de Tobia es ideal, eso también favorece mucho. Aunque el formato lleva más de 16 años al aire, este año es como si estuviéramos haciendo un programa nuevo. El cambio de lugar, de dinámica, en fin, todo eso le imprime nuevas emociones.


Te vemos espectacular, como siempre, ¿cómo logras reinventarte temporada tras temporada?
¡Gracias! Me esfuerzo muchísimo para que cada aparición en televisión tenga algo nuevo, ya sea en el tono, el vestuario... Siempre, antes de iniciar proyecto, intento replantear el cómo serán mis apariciones; le huyo al hecho de que, por estar tanto tiempo al aire, la propuesta (como presentadora) se vuelva monótona. El Desafío trae consigo un reto físico tremendo, lo cual me encanta, y también me regala una otra manera de lucir diferente.
¿Cuáles han sido las lecciones de vida que has recibido en esta nueva oportunidad laboral que te da la vida tras la pandemia?
Que toda oportunidad hay que gozarla. El año pasado teníamos las maletas listas para el Desafío, por obvias razones tocó desarmarlas y posponer. Poder regresar al set fue un regalo hermoso; no puedo estar más agradecida. En momentos tan inciertos, lograr grabar, en un ambiente seguro y algo tan entretenido, que nos sacó por un momento de la realidad, fue una maravilla. Me he disfrutado cada segundo.
¿Cómo fue separarte de tu hijita y de tu esposo?
Unas por otras; mi hija estaba un poco desilusionada, como tantos niños, porque con un nuevo pico (en medio de la pandemia) no podía regresar al colegio. Un día le digo “Emi, ¡lo bueno es que te puedes ir conmigo para el Desafío!” Fue un respiro para todos, así que me acompañó casi todo el tiempo, al igual que mi esposo. Estudiar y trabajar de esta nueva manera en que lo estamos haciendo gracias a la coyuntura, nos favoreció como familia.
En esta portada posas junto a tu compañera, Daniella Álvarez. ¿Cómo defines la amistad entre mujeres?
¿Quiénes más para comprendernos que nosotras mismas? La vez pasada no compartíamos tanto, ya que poco nos encontramos en set, siempre andábamos cruzadas. En esta oportunidad vivimos juntas, compartimos casa (justo en la casa que usamos como locación para esta linda portada), así que hemos tenido tiempo para armar tertulia y conocernos aún más.

¿Por qué crees que hoy en día es tan importante abrazarnos y cuidarnos más entre nosotras?
Para mí, el respeto, el amor, los apapachos con nuestros amigos no están atados a un momento; serán importantes siempre. Ahora, hemos vivido tiempos difíciles, pasando por todo tipo de emociones en los últimos meses, de tal manera que un abrazo adquirió un gran valor. Verse, reencontrarse, aconsejarse cuando el ánimo ha estado golpeado por la situación, reconforta.
¿Cuál es tu visión de Dani? Descríbela y cuéntanos por qué la admiras.
Dani es un ser extraordinario, aprendes muchísimo a su lado, aprendes a que por difícil que sea una realidad, se puede conservar el optimismo, la alegría... también valoras profundamente su esfuerzo. A Dani hay muchas cosas que le cuestan tremendamente, solo que ella lo hace ver como si fuera fácil, y ahí hay una gran enseñanza. Es una mujer con una valentía impresionante.
¿Cómo mujer, cuál es tu visión del concepto de sororidad y en tu día a día cómo lo pones en práctica?
Qué palabra tan bella y su trasfondo aún más. La sororidad es la hermandad entre mujeres. En lo personal, la pongo en práctica desde el entendimiento; procuro comprender y no juzgar, ayudar a quien pueda, que siempre vaya por delante un trato bonito y compasivo...
Cuéntanos alguna anécdota linda que hayan tenido juntas, algún episodio que atesores en el corazón que haya sucedido durante el reality.
¡Uy, tengo muchísimas!, pero sobre todo mi hija, Emi, siempre prefería el camerino de Daniella; le parecía más divertido. Dani es muy musical, mi hija también, así que Emi estaba en mi camerino mientras que Dani no estuviera en los ‘boxes’, y apenas llegaba, salía disparada a bailar con ella y yo ya no la veía más (risas).
 

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