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Daniela Ospina y Salomé Rodríguez, puro amor y complicidad

Enfocada en su labor como madre y empresaria, disfruta del amor de su familia y se abre espacio en el mercado latino de Estados Unidos. Rodeada de naturaleza y de la playa y vestida de tonos que invitan al optimismo, reflexiona sobre cómo reconectar con lo importante.
Daniela Ospina y Salomé Rodríguez, puro amor y complicidad
Por: Sandra Paola Real

La vida da muchas vueltas, y si no que lo diga la bellísima Daniela Ospina. La exdeportista antioqueña se casó y quedó embarazada estando muy joven; Salomé, su hija, nació en el 2013, cuando ella apenas tenía 21 años. Cuatro años más tarde se divorció del futbolista James Rodríguez, tras siete años juntos, y decidió emprender con su marca DanFive, que hoy se posiciona como líder del segmento de ropa deportiva en el país. Más tarde decidió abrirse camino junto a su hija en Estados Unidos. Hoy, acumula muchísimos aprendizajes, ha avanzado como empresaria, rehizo su vida y se encuentra en un momento mágico, tanto personal como profesional, y apenas tiene 28 años. La modelo y empresaria nos concede el tiempo para fotografiarla en las playas de Miami, ciudad que la acogió con mucho cariño y que le abrió sus puertas. Nos tomamos unos minutos para charlar sobre las nuevas experiencias vitales a las que se está enfrentando, entre ellas la de ser madre y la fotografiamos junto a su perrito Romeo: “Estoy viviendo cada día de manera muy tranquila, eso para mí es lo fundamental. El darle vida a mi hija fue toda una revolución, no solo física, sino vital, y verla crecer y convertirse en una niña tan amorosa y con personalidad me fascina”.

Tras compartir un rato con ella, no cabe duda de que se ha convertido en todo un ejemplo de mujer fuerte, capaz y valiente, que ha demostrado que puede con todo lo que venga y que seguirá adelante, pase lo que pase. Daniela Ospina es toda una Mujer ALÓ: mamá comprometida, emprendedora, deportista, valiente y guerrera. Queríamos que ella fuera nuestra portada de la primera quincena de febrero de este año de cambio, de absoluta incertidumbre tras el diluvio que fue el 2020 para nuestra vida, nuestra sociedad y nuestra industria. La antioqueña nos invita a reconectar con lo importante y lo auténtico en este 2021, en el que hemos aprendido a esperar lo inesperado.
¿Cómo ha sido esta experiencia de vivir junto a Salo en Miami?
La verdad, ha sido un reto para las dos desde el momento que decidimos venirnos, pero creo que ha sido una buena decisión, el tema también es, de cierta manera, educativo de Salo en el inglés y pues en otros ámbitos como familia, como tener de pronto un poquito más de tranquilidad en otros aspectos. La verdad, nos hemos adaptado bastante bien aquí en Miami. Ya venía pensando desde hace rato en irme, pero me jalaban mucho mi papá y mi mamá, pero mi padre me dijo: “Negra, váyase, es una buena oportunidad”, y cuando él falleció tomé la decisión. Fue la oportunidad perfecta para arriesgarme y la verdad ha sido una buena elección.
¿Cómo es la cotidianidad de ustedes?
Salo y yo nos levantamos siempre a las 6:30 a. m., la alisto y la llevo al colegio, la dejo, voy y hago mi ejercicio, trabajo, también a ratos estudio inglés, de ahí ya recojo a Salo del colegio, hacemos tareas, la llevo a las actividades que ella practica como sus clases de tenis, de baile, a reunirse con sus amiguitas, etc. Así más o menos es nuestro día a día.


¿Extrañas Colombia o el tener cerca a tu familia? ¿A veces se sienten solitas?
Realmente, amo mi país, me encanta todo lo que encuentro en Colombia, pero ha sido una experiencia muy chévere conocer otros lugares del mundo. Cada ciudad, cada país ha traído su reto. No es nada fácil estar lejos de tus costumbres, de tu familia, pero siento que han sido muy buenas decisiones. Salo es una niña a la que le gusta mucho viajar, desde muy pequeña ha estado en varios países, por el trabajo de su papá, entonces, se adapta superbién a todos los lugares donde pueda ser ella: esa niña alegre; seguir conociendo nuevas culturas, nuevos idiomas, personas. Creo que eso ha sido muy enriquecedor para ella y gracias a Dios es una niña que se adapta superfácil a todo.
Tu bebé se te está creciendo, en mayo ya cumple 8 años. ¿Cómo es verla convertirse casi en una preadolescente?
Sí, ella ya es una señorita. Yo la veo cómo actúa, cómo habla y es una niña totalmente independiente. A mí la verdad me gusta… Es verdad que uno como madre choca a veces, y en ciertas ocasiones es difícil la crianza, pero yo sí quiero que ella tenga su propia personalidad y que ella misma, con sus errores y sus falencias, también trabaje eso, pero que siempre tenga personalidad y carácter porque son necesarios a la hora de asumir muchos retos, de tomar decisiones. Respeto su personalidad, obviamente guiada por mí, pero tengo claro hasta dónde puedo ayudarla, hasta dónde puedo dejarla errar como mamá, hasta dónde puedo protegerla o a dónde tengo que parar.
¿Cómo es ese 24/7 siendo madre, a veces no extrañas tener algo de tiempo para ti?
Prácticamente me la paso todo el tiempo con ella, pero lo disfruto y me adapto bastante bien, y no solo yo, ella también se acomoda a mis trabajos, a mis labores. Entendemos que si las dos queremos salir adelante, pues tenemos que apoyarnos. De verdad, cuento con una niña muy madura que entiende muy bien esta forma de vivir. También está la familia por parte del papá, que me ayuda, mi familia también, entonces, pues nada, eso también es una salvación, ayuda bastante.

 

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