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Preciosa Greeicy

Ella es, sobre todo, una artista integral que ha sabido combinar su talento y carisma con su indiscutible sensualidad. Fuera de los escenarios es ama de casa, amante de la naturaleza y de sus mascotas, una mujer familiar y casera y la compañera de vida de su amado Mike.
Felipe Bohórquez
Preciosa Greeicy
Por: Sandra Paola Real

Su finca a las afueras de Medellín, once de la mañana de un sábado soleado. Esta entrevista, por medio de una videollamada, la contesta en la casa campestre en la que vive junto a su pareja, Mike Bahía, sus perros, su vaca, sus gallinas y sus marranitos. Greeicy Rendón (Cali, Valle del Cauca, 1992) aparece con camiseta, leggings, tenis Reebok, el pelo húmedo y cero maquillaje. Su 'look' es tan relajado y natural, que no me extraña verla caminar descalza por el pasto y por su casa a medida que va avanzando la charla… Al igual que cuando tomamos las fotografías para esta edición de Revista ALÓ, una semana atrás, y se paseó por el estudio fotográfico de Felipe Bohórquez con los pies desnudos.

 
Exhibe la famosa sonrisa con la que, por allá en el 2013, sedujo al planeta entero vía Chica Vampiro. También esos gestos tan suyos en sus novelas, series, videos musicales, shows en vivo y en las historias de su cuenta de Instagram. Asegura que la niebla cubrió la ciudad de Medellín los días anteriores, pero que ya desapareció, y me explica, con sorprendente precisión científica, la predicción meteorológica de cara a los días venideros, pues adora la naturaleza, tiene una conexión plena con la Madre Tierra, y eso se nota. Desde sus comienzos musicales, cuando en el 2017 lanzó Amantes, después Más fuerte, Minifalda, Jacuzzi, Los besos y Los consejos, entre otras, Greeicy no ha dejado de irradiar su magia especial dentro y fuera del escenario. Su nombre se ha convertido en sinónimo de éxito y ha logrado colaboraciones con artistas de la talla de Juanes, David Bisbal, Anitta y Tini, entre otros. Hoy, es una personalidad rentable del show business, y eso que no se prodiga en elogios... A diferencia de algunos de sus colegas, resulta profundamente cercana y auténtica. Me habla como si la conociera de toda la vida.

Plena en el terreno personal, es pareja del cantante Mike Bahía desde hace 9 años y junto a él construye una familia, una casa y un futuro, también le sonríe la fortuna en el plano profesional. A lo largo de su carrera (trece años como actriz y casi cuatro como cantante), ha saboreado el éxito encarnando personajes diversos y ahora nos seduce con su voz sensual. Si en el trabajo se destaca por ser seria y comprometida, en la vida real no lo es menos. Feliz, serena, dice estar cumpliendo un sueño y agradece profundamente estos meses de confinamiento en los que ha podido reencontrarse con su pareja y con sus padres luego de varios meses de vivir montada en un avión, y ha podido disfrutar la tranquilidad de su casa y ha trabajado en lo que será La carta, su segundo disco.
¿Cómo ha sido vivir la pandemia desde tu casa y tu vida?
Resumo este tiempo como perfecto. Sé que es raro decirlo, porque realmente hay muchas cosas que no son tan positivas, pero yo siento que cuando la vida te pone en un momento incómodo, te pone a prueba cada día, porque es donde uno crece y evoluciona. Sonreír cuando las cosas están bien es muy fácil, pero el reto más bonito de la vida es aprender a sonreír cuando las cosas no están tan bien, aprender a buscarle la salida, la solución.
¿Cuál ha sido tu mayor aprendizaje?
Hablando desde la industria musical, todo se frenó. Nosotros paramos casi un mes antes de que declararan la pandemia y todo se cerrara. Entonces, el tema económico fue un cambio de un día para otro, se cancelaron shows, giras y fue un cambio brusco, pero en el fondo, fue un tiempo bonito para parar y respirar porque yo venía con mucha velocidad, gracias a Dios, pero pude analizar, darme cuenta de todo lo que he vivido, frenar un poco y agradecer por todo lo que tengo.


¿Cómo ha sido este reencuentro con los tuyos?
Divino. Llevaba por ahí unos cuatro años que no pasaba más de quince (15) días en mi casa; me iba dos meses, regresaba una semana a cambiar la maleta… ni siquiera con Mike compartíamos. La verdad es que nos cruzábamos mucho, porque él también viajaba un montón. Soy una persona familiar, me gusta mucho la casa, mis animales y estar acá es vital para mí. Esta época ha sido de aprovechar este tiempo al máximo, he crecido a nivel personal, he descubierto cosas, hasta me he sentido incómoda conmigo misma, y eso me ha obligado a mejorar, a cambiar y a dejar de fallar.
¿Por qué incómoda contigo misma?
Yo creo que lo que más he entendido en esta época… digamos que reconfirmado, porque ya lo creía, es lo del amor propio. Siento que me amo, pero muchas veces uno mismo es el que se encarga de darse palo, de decir ‘esto no me gusta’, de ser muy exigente. El tema de darte amor, puede que suene muy cliché, pero creo que es real, y lo digo tanto para hombres como para mujeres; si uno mismo no se encarga de conocerse, de consentirse, nunca vas a encontrar que alguien más lo haga por vos. Tu esposo te puede amar, te puede decir que sos bellísima, preciosa, pero si vos no lo sentís, de nada sirve. Esta época también ha sido para aceptarme de verdad, verdad.
¿Qué has decidido cambiar de ti misma?
Soy una mujer que está llena de defectos y de errores, como todos, y creo que aceptarlos y entenderlos es lo más bonito que uno puede hacer. Cuando uno se hace consciente tiene la posibilidad de buscar una salida y evolucionar. La bipolaridad es una enfermedad grave, hay gente que de verdad la vive de una manera intensa, pero yo siento que como artista soy tan emocional que termino siendo bipolar. Hay días en los que me levanto con ganas de comerme el mundo y siento que todo es perfecto, pero hay días en los que no sé qué pasa, todo me sale mal, y es ahí donde solo uno mismo se puede sacar de esos huecos, y esos son los retos que he tenido también en estos días.
 

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