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Laura Londoño ¡Una mujer apasionante!

Hernán Puentes Laura Londoño ¡Una mujer apasionante!
Por: Sandra Paola Real

“Siempre fui una gran soñadora. Desde niña tuve conciencia de que soñar despierta era la mejor manera de imaginar un mejor futuro posible", confiesa la actriz. Su carrera como artista empezó muy pronto. De niña estudió en la Escuela de Bellas Artes de Medellín, hizo cursos de pintura, arcilla y cerámica. Además tomó clases de canto, música, solfeo, piano y ballet. Más adelante se graduó como arquitecta en Bogotá, viajó a estudiar actuación en Nueva York y empezó a darles vida a varios personajes estando muy joven y dispuesta a derribar barreras. Desde su debut actoral no ha dejado de romper moldes como actriz, como empresaria y como mujer. Esa energía no sólo está presente en su belleza y en su luz, sino también en su interior... Llamémoslo ángel, llamémoslo buena estrella, el caso es que ella ha hecho realidad todo lo que soñaba y mucho más.


¿Cómo has vivido este desafío de darle vida a Gaviota, un personaje del que nos volvemos a enamorar gracias a ti?
Un desafío gigante. Yo nunca había trabajado en un proyecto que generara tantas, tantas expectativas antes de salir al aire, del cual se hablara tanto, que tuviera tanta presión por esas mismas expectativas. Yo creo que ese ha sido el mayor reto y el mayor aprendizaje también.
¿En medio de tantas expectativas, cómo has logrado enfocarte?
Hay que seguir enfocado en el personaje, en el trabajo, en los directores, que son quienes te dan la mano en el proceso y te guían, y dejarse guiar y estudiar, ser juicioso, porque cuando volteamos a mirar al lado un poquitico y nos dejamos llevar por eso que dice la gente, bueno o malo, igual creo que es un error. Si te dejas subir y te dejas llevar por eso… bueno, claro, te emocionas, te inflas, te encanta, pero luego si están diciendo algo malo, pues te das un totazo, te duele y te hiere, entonces creo que ni lo uno ni lo otro. Hay que estar superatento en el trabajo, juicioso, minucioso. Por eso fue un gran desafío, precisamente por las expectativas y la presión que había, pero eso ha sido un aprendizaje superbonito para mí.
¿Cómo fueron las grabaciones? ¿El trabajo con el equipo?
Este ha sido un proyecto en ese sentido muy bacano, muy chévere, un equipazo, puedo decir, de todos los lados que se le mire. No había trabajado con ninguno de los dos directores; los amé a ambos. Supremamente diferentes, maravillosos los dos en sus formas; el equipo actoral espectacular, mucho juego, mucha belleza, mucha bacanería, mucho talento, mucho compromiso, mucha gratitud, y creo que eso nos puso a todos en un lugar en donde salen cosas muy lindas.


¿Hubo sintonía?
Creo que tiene que ver todo con el momento de vida en el que estamos, la situación… pues, mejor dicho, a todos los niveles esta situación humana, social y demás que nos ponía a todas las personas realmente en un lugar donde decíamos “tenemos una gran responsabilidad y una gran gratitud porque estamos trabajando en medio de una crisis muy fuerte en la que la mayoría de la gente, por lo menos nuestros colegas, no lo están haciendo; estamos abriendo la puerta, siendo de alguna forma los pioneros a ver si esta industria vuelve y arranca, entonces ahí hay mucha responsabilidad y hay que cuidarnos”. Esto nos ponía a todos como en una relación personal entre nosotros mucho más bonita, mucho más sincera, más compasiva. Hice clic con todas las personas; amo a todos los camarógrafos, al equipo de maquillaje, de vestuario. Estamos a punto de terminar grabaciones y todos estamos muy muy nostálgicos porque la hemos pasado muy bien.
¿Cómo fue actuar y cantar al mismo tiempo?
No me había pasado, es la primera vez que un personaje me exige cantar y ¡uff!... para mí esto ha sido la cereza del pastel, me ha enfrentado a muchos miedos, a muchos temores, pero también me ha hecho, así como esta Gaviota, literal, abrir las alas y mandar y aprender a volar y aprender a cantar y aprender a confiar en mí en ese aspecto. Es lo que más me gusta. La verdad, me encanta. Me metía jornadas larguísimas al estudio de grabación, pero las disfrutaba mucho; son muy agotadoras y largas, cante y cante y hágale y hágale, pero gozadísimas. Luego, cuando llegábamos al set, pues claro sonaban las canciones que yo había grabado en un estudio, tenía que doblarme a mí misma, entonces es como doble trabajo porque el lip sync tiene que encajar perfecto. Era muy emocionante, realmente es muy bonito.
¿Cómo descubriste este talento?
De chiquita estuve en un coro en Medellín que se llama Canto Alegre; siempre eso estuvo en mi vida. Estudié piano, ya no toco piano, lo tengo muy abandonado, pero la música siempre ha estado muy cerca de mí. Fue cuando salí del colegio y me dediqué a la actuación de lleno que abandoné también de lleno la música, pero ahí fue cuando empecé a mirarla siempre de lado y decía “¿pero por qué?, ¿qué pasó, por qué la abandoné?, ¿pero qué voy a hacer con esto?, esto me gusta. Entonces, finalmente, encontrar la oportunidad de hacerlo aquí —repito— creo que ha sido la cereza del pastel.

¿Te sentiste presionada por el reto de darle vida a un personaje tan amado por los colombianos como lo es Gaviota?
Esa presión siempre estuvo superclara desde el principio. Lo que te digo, incluso desde antes de grabar ya le estaban haciendo publicidad, ya la gente sabía que iba a salir, ya la gente estaba hablando, especulando, diciendo, preguntando, apostándole, muchas personas diciendo “no, es que la anterior…”, millones de comentarios, y he entendido en este proceso que es esa línea delgadita entre sentirme absolutamente abrumada por la expectativa de los demás y que me caiga encima realmente el peso de lo que significa, porque la gente dice “esto es el mayor reto de tu carrera”, “esto es imposible, vas a desbancar a no sé quién”, “es un personaje icónico”… Sí, eso es verdad, pero tú puedes pararte ahí o puedes pararte del otro lado de esa línea delgadita, casi invisible, que es la admiración por el trabajo que ya se hizo, por un trabajo impecable, maravilloso, que enamoró, que dejó tatuada en la piel y en el alma de los colombianos esta historia, este personaje, esta música, y desde ese lugar creo que todos decidimos pararnos y por eso ha sido tan lindo y lo hemos disfrutado tanto.
La química con William Levy es innegable. ¿Cómo te fue haciendo dupla con él?
Me encanta que se vea, que se note. De él he aprendido mucho. Creo que tenemos formas muy diferentes de trabajar porque él, sin duda alguna, viene de otra industria, una industria mucho más grande que la nuestra. Acá, en Colombia, que es la que yo conozco, y eso es superinteresante para mí como actriz, como que profesionalmente entender esas otras formas es también otro gran aprendizaje. Siento que estoy listísima para actuar con esas otras formas provenientes de esas otras industrias, porque Willi tiene eso, tiene más madurez en cuanto a la forma de asumir el trabajo.
¿Qué fue lo que más movió tu corazón de la relación entre Gaviota y Sebastián?
¡Dios mío!, de pronto ese embarazo silencioso de Gaviota. Se me dificultaba justificar esas decisiones de Gaviota porque siento que es inevitable que no afecten a un bebé, incluso aunque esté apenas en gestación. Creo que desde que está en gestación uno tiene que saber y ser consciente de que esa vida está llenándose de información emocional que se verá reflejada en su vida una vez nazca ese bebé, entonces eso a mí siempre… no sé... me costaba mucho, era ¿por qué Gaviota se queda callada?, él tiene que saber... Me cuesta mucho todavía. Hoy, viéndolo al aire veo esto y digo “¡Gaviota, por amor a Dios, cuéntale!”. Yo leía los libretos y decía “¡Dios mío, auxilio!” Sufría mucho con eso, ¡mucho!

 

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