publicidad
Entretenimiento

El fulgurante viaje de María Elisa Camargo

15 años después de poner el pie en la tv, la actriz ecuatoriana, de padres colombianos atraviesa el mejor momento de su vida siendo la protagonista de Malayerba, serie de Starzplay de la que todo el mundo está hablando. Además está grabando dos proyectos más...
Juan Moore El fulgurante viaje de María Elisa Camargo
Por: Sandra Paola Real

Cuando era niña María Elisa Camargo (35) anheló muchos sueños pero no tantos como los que ha cumplido. La actriz de corazón colombiano es actualmente una de las actrices latinas con mayor proyección internacional y celebra el debut de la serie MalaYerba con una carrera profesional en ascenso.Hace algunos años vivió en un viaje desenfrenado de grabaciones, pero decidió parar y aunque le tocó vivir tiempos duros, hoy se permite elegir. Lo hace en lo personal y en lo profesional y sigue trabajando mucho en su espiritualidad. “Solía tener tanto miedo de lo que la gente podía pensar de mí, que dedicaba mucha energía a cultivar la percepción, pero después de todas estas cosas bonitas que me han pasado, dejé de preocuparme”. Es la madurez. María Elisa posa y nos abre su corazón.


¿Cómo ha sido regresar a Colombia?
Lo máximo. Estuve en México una buena temporada y en Miami también me establecí. En 2019 terminé mi exclusividad con Telemundo y para ese momento había elegido Los Ángeles como mi lugar de residencia.
¿Cuánto tiempo estuviste en Los Ángeles?
Alcancé a estar allá alrededor de 4 años. Pude conocer de cerca el mundo televisivo americano y cumplir mi sueño de vivir en Los Ángeles, pero Hollywood nunca fue mi mayor anhelo. Crecí siendo hija única, tuve exceso de atención, por eso creo que la fama no ha sido algo que he perseguido incansablemente. Estaba exhausta del mundo de las novelas, habían sido ya varias en las que había participado y a decir verdad el tener que grabar alrededor de 25 escenas por día es algo que no te deja crecer realmente como actor.
¿Cómo fue sobrellevar la pandemia estando allá?
Me cogió sola, soltera. Los Ángeles es una ciudad aislada, y me pegó duro desde el lado social y cultural. Es muy linda, pero eso sí, excesivamente cara. Pese a que hay una mezcla multicultural, todos los individuos que residen allá, indudablemente están detrás de una búsqueda de alcanzar sueños. Tu valor como ser humano recae en tu chequera, en tus contactos y en tu hoja de vida, y por ello es que hay tanta gente que termina deprimida. Hay una constante comparación entre personas, se desayuna, se almuerza y se come pensando en el éxito que anhelas y por eso es fácil caer en la miseria emocional. Hacía poco había terminado mi relación con Roberto (Urbina) y me dedique a amarme a mí misma, a consentirme, a bailar sola en mi apartamento, a tener veladas románticas por mi cuenta. Tomé vino y comí como loca (risas).

¿Cómo surge la idea de despedirte de Los Ángeles?
Los castings presenciales comenzaron a ser cada vez menos, el ‘self tape’ era lo que se hacía, cosa que habría podido grabar desde cualquier lugar del mundo. Quería tener nuevos horizontes y cambiar mi foco profesional. Quería formar parte de la revolución hispana que estaba teniendo un auge en las plataformas, sé quién soy y lo que ansío lograr con mi talento, por ello, sabía que era y es mi momento.
¿Viajaste a República Dominicana?
Me metí mucho en el cine dominicano. Hice tres películas allá. Incluso, logré mi primer papel protagónico en la pantalla grande. Es un proyecto que aún no ha salido pero viene en camino, la versión latina se titula: El arte de no pegar cuernos.
El personaje de Mariana en MalaYerba (de Starzplay) llega para confabularse con ese deseo que tenías de buscar una nuevo rumbo…
Creo que el ‘timing’ fue perfecto. Un director increíble y un tema que me apasiona: el cannabis medicinal. El empoderamiento femenino está presente, la lucha para adentrarse en una propuesta totalmente revolucionaria y la vista con lupa desde un ángulo que pocas veces es consultado. Incluso, la serie apela por desligar a la marihuana del narcotráfico, abre conversaciones y debates, que son necesarios.
¿Cuántos callbacks tuviste?
Cinco en total y con cada uno aún me decían que no estaban convencidos. Tenía que hablar con los silencios, dejar que mis ojos hablaran por mí, e incluso, hacer que la emoción no fuera evidente. Era un reto completamente nuevo y se trataba de un idioma desconocido para mí. Después de varios intentos en mis audiciones, me dijeron que tenía que hacer una lectura, que en el mundo televisivo internacional llaman ‘chemistry reads’. La elección la iban a basar en la química que hubiera entre las actrices y los actores elegidos: Sebastián Eslava y Juan Pablo Urrego, a quienes conocía y admiraba.
 

Comparte este artículo

publicidad
publicidad